Tras robar más de $90 millones en una casa en Allen, el plan se desmoronó y los detuvieron, pero el dinero no aparece
La fiscalía imputó a una mujer y un hombre por el robo agravado contra un hombre al que asaltaron la noche del 5 de abril último en su domicilio. La acusada simuló también ser victima del asalto, pero según la fiscalía fue cómplice de su pareja. La jueza admitió los cargos y les impuso cuatro meses de prisión preventiva.
Caminaron la noche del 5 de abril último tomados de la mano. Cuando se despidieron, cada uno tomó su rumbo. Estaban en cercanías del domicilio de la víctima elegida. Alrededor de las 22, Karen Diana Peralta golpeó la ventana de una casa ubicada en la calle San Luis al 150 de Allen. La mujer le había avisado al dueño de la vivienda que pasaría esa noche a cobrarle la limpieza que había hecho en el salón de eventos del hombre. Cuando el propietario abrió la puerta para pagarle los 30 mil pesos acordados, apareció un joven armado que empujó a la mujer y golpeó al hombre.
Una vez en el interior de la casa, el delincuente le ordenó a Peralta dirigirse al baño y quedarse allí, mientras amenazaba a la víctima con cortarle los dedos y matarlo si no le entregaba el dinero.
Con un cordón, trató de atar al dueño de la vivienda, que se resistió. Hubo un forcejeo. La víctima le aplicó un golpe de puño al asaltante. El anillo que tenía en uno de sus dedos marcó la frente del delincuente. En medio de los gritos, la mujer regresó al hall de la vivienda y trató de golpear al ladrón, para que liberara a la víctima.
El ladrón se marchó con 90 millones de pesos, que eran para pagar sueldos, una billetera marrón que tenía 1.500 dólares, otros 250 mil pesos y un cheque por 3.870.000 millones de pesos. También, se apropió del celular de la víctima.
La mujer se quedó en el domicilio para asistir a la víctima, mientras llegaba la Policía. El personal policial hizo el procedimiento de rutina. El damnificado radicó la denuncia y relató el traumático momento que había pasado. Hasta ese instante, la mujer había sido otra víctima del asaltante. Con el paso de las horas, surgieron las dudas. Y el plan que hasta ese momento era casi perfecto, comenzó a desmoronarse lentamente, según la teoría de la fiscalía.
Las sospechas
Dos días después del robo, la Brigada de Investigaciones Judiciales comenzó a atar cabos y las sospechas cayeron sobre la mujer. El dueño de la vivienda amplió la denuncia y señaló indicios que le llamaron la atención en el comportamiento de la mujer a la que conocía porque realizaba tareas de limpieza en su salón.
El hombre planteó que se trató «de una entrega». Esa esa asociación porque no era común que Peralta vaya a cobrar en ese horario nocturno.
A partir de las evidencias recolectadas, los investigadores determinaron que el autor del robo había sido la pareja de Peralta. Una cámara de seguridad instalada en las cercanías del domicilio donde ocurrió el robo, captó a la pareja mientras caminaban de la mano y cuando se separaron y siguieron caminos distintos.
Un allanamiento clave
El 8 de abril último, la Policía allanó con orden judicial el domicilio de Peralta, en Allen. Allí, encontró numerosas compras: zapatillas, celulares, ropa, zapatos y caloventores y otros artículos. Según las boletas incautadas, las compras fueron hechas tras el robo y pagadas en efectivo.
También, secuestraron la cartera de la mujer, donde había 2.728.340 pesos. La sospechosa explicó que había ganado un premio suculento en el casino. La detuvieron junto a su pareja, Matías Adrián Rojas, y secuestraron toda la mercancía. Algunas compras estaban en sus cajas sin abrir. Pero no hallaron los dólares ni los 90 millones de pesos.
La teoría de la fiscalía
Así lo relató la fiscal adjunta Laura Olea en la audiencia de formulación de cargos que se hizo el viernes por zoom. Olea estuvo acompañada por la fiscal jefa Teresa Giuffrida. Mientras que los imputados fueron asistidos por la defensora pública Verónica Cardozo.
La fiscalía calificó el hecho atribuido a Peralta y Rojas como un robo calificado por el uso de arma impropia y los imputó en carácter de coautores. Y pidió a la jueza de garantías Natalia González, que dirigió la audiencia, que habilite la investigación del caso por un plazo de cuatro meses.
Olea indicó las evidencias recolectadas hasta ahora para sostener la imputación, como la denuncia y la ampliación de esa denuncia por parte del damnificado, los informes de la Brigada de Investigaciones y Criminalística. Señaló el golpe que Rojas presentaba casualmente en la frente.
La postura de la defensa
La defensora se opuso a la formulación de cargos por falta de pruebas que incriminen a sus asistidos. Y puso en duda la credibilidad de la declaración de la víctima.
Dijo que Rojas declaró que tras separarse de Peralta la noche del 5 de abril último, se fue a visitar a un amigo. Y consideró que la mujer había ofrecido una explicación sobre el origen del dinero que tenía en la cartera. Mencionó a la jueza que habían pedido al Casino las grabaciones de las cámaras de seguridad para corroborar la versión de Peralta, pero que aún no tenían esa información.
“Si bien se trata de un hecho delictivo muy grave, no hay elementos que permitan la imputación ni aún con la provisoriedad de la formulación de cargos para Peralta y Rojas”.
Verónica Cardozo, defensora penal pública
Olea replicó que las compras que Peralta había hecho eran por sumas importantes. Y observó que aún así tenía casi 2,8 millones de pesos en su cartera. Recordó además que un familiar de la mujer se presentó en la fiscalía para entregar dos celulares nuevos que la imputada le había regalado en estos días, porque temía quedar involucrada en la causa.
Tras escuchar a la fiscalía y la defensa, la jueza expresó que había situaciones de las propias declaraciones de los imputados «que hacen pensar que la fiscalía está bien orientada».
Indicó la evidencia de las cámaras que grabaron a la pareja antes del robo y en cercanías del domicilio del damnificado. «La lesión que tiene Rojas se condice con la acusación», observó.
Tuvo en cuenta el comportamiento de los sospechosos en el domicilio donde ocurrió el robo. Y la cantidad de elementos secuestrados y los montos pagados en efectivo. Y advirtió que en el domicilio de Peralta, los investigadores hallaron una billetera marrón que fue reconocida por la víctima.
La formulación de cargos se presenta como razonable en esta instancia . Las inconsistencias que la defensa observa podrán ser trabajadas en la investigación preparatoria».
Natalia González, jueza de garantías
La discusión por la prisión preventiva
La fiscalía solicitó a la jueza Natalia González la prisión preventiva por cuatro meses para Karen Peralta y Matías Rojas. Advirtió los riesgos procesales de entorpecimiento de la investigación, porque aún no aparece gran parte del dinero que se robó del domicilio de la víctima.
También, advirtió el riesgo de fuga. Dijo que el dinero puede estar oculto y lo “pueden usar para huir del país” si recuperaban la libertad. “Al estar en libertad pueden influir en las víctimas y testigos, lo que afectaría el curso de la investigación”, insistió la fiscal jefa Teresa Giuffrida.
Dijo que aún faltan medidas de prueba, como la apertura de los celulares incautados.
Falta mucho dinero que encontrar y no sabemos si hay otras personas involucradas”.
Teresa Giuffrida, fiscal jefa de Roca
La defensora pública Verónica Cardozo propuso la prisión domiciliaria con dispositivo electrónico. Dijo que la mujer estaba con un tratamiento médico. También, alegó que tenía a su cargo a dos adolescentes que viven con ella.
La fiscalía «acreditó los riesgos procesales y que, por el momento, la prisión preventiva es la única medida capaz de neutralizar de manera cierta y efectiva los riesgos procesales argüidos. Por eso, voy a disponer la prisión preventiva de Karen Peralta y Matías Rojas por cuatro meses», resolvió la jueza.
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Caminaron la noche del 5 de abril último tomados de la mano. Cuando se despidieron, cada uno tomó su rumbo. Estaban en cercanías del domicilio de la víctima elegida. Alrededor de las 22, Karen Diana Peralta golpeó la ventana de una casa ubicada en la calle San Luis al 150 de Allen. La mujer le había avisado al dueño de la vivienda que pasaría esa noche a cobrarle la limpieza que había hecho en el salón de eventos del hombre. Cuando el propietario abrió la puerta para pagarle los 30 mil pesos acordados, apareció un joven armado que empujó a la mujer y golpeó al hombre.
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