La baja histórica de los ríos brinda una chance al gas natural

Las hidroeléctricas del Noreste Argentino enfrentan la sequía más grande los últimos 90 años y dan espacio para una mayor generación térmica. La semana entrante se espera un incremento de la demanda de gas que permitirá aliviar el cierre de pozos.




El enorme complejo de Yacyretá es una de las hidroeléctricas que más se ve afectadas por la bajante de los ríos. (Foto: Gentileza)

El enorme complejo de Yacyretá es una de las hidroeléctricas que más se ve afectadas por la bajante de los ríos. (Foto: Gentileza)

Los caudales de los ríos que abastecen a las represas hidroeléctricas binacionales ubicadas en el Noreste Argentino (NEA, Mesopotamia o Litoral), Yacyretá y Salto Grande, están en los niveles más bajos de los últimos 90 años. De esta forma, con menor generación de energía hidráulica, el castigado mercado del gas natural encontró una veta temporal para colocar su producto, en medio de una bajísima demanda, tanto de centrales termoeléctricas como de distribuidoras (hasta que bajen las temperaturas) y de Gas Natural Comprimido (GNC) para vehículos, que apenas requieren dos millones de metros cúbicos por día de los ocho millones que se utilizaban en promedio antes de la cuarentena.


Una sequía histórica en las cuencas de los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay empezó a afectar en marzo significativamente los aportes de las represas hidroeléctricas situadas allí, como Itaipú para Brasil y Paraguay, Yacyretá (frente a Ituzaingó, Corrientes) entre Argentina y Paraguay y, aguas abajo, Salto Grande, compartida por Argentina y Uruguay.

Así, el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) eléctrica está necesitando consumir gas natural y gasoil para suplir los menores aportes hidráulicos. Para la semana entrante, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) estima que se necesitará un promedio cercano a los 38 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) de gas natural para el funcionamiento de las centrales térmicas.

En tanto, por el abrupto parate en la actividad económica motivado por la cuarentena obligatoria para enfrentar al coronavirus Covid-19, el sistema de gas utiliza unos 100 millones de metros cúbicos diarios, y hay inyección cerrada por 35 millones en todo el país.

En el mercado estiman que de no ser por el bajo caudal de los afluentes a las represas, el cierre de producción de gas sería aún mayor al actual.
El faltante de agua también se hizo notar en Santa Fe y hasta complicó a los buques cargueros en el puerto de Rosario, donde no se alcanzó el nivel suficiente para llenar a tope esos barcos y se encareció la logística.

En números

35 Mm3/d
por día de producción de gas permanecen cerrados por falta de demanda.

La previsión para las próximas semanas se agrava porque el pronóstico indica que no se esperan lluvias significativas en las cuencas de los ríos Iguazú y Uruguay, que nacen en el sudeste de Brasil, cerca de Curitiba. Y como el país que gobierna ahora Jair Bolsonaro tiene una matriz energética muy dependiente de la hidroelectricidad, utiliza esa poca cantidad de agua para su propio abastecimiento.


En las redes sociales circularon esta semana imágenes de una atracción turística mundial, como las Cataratas del Iguazú, sin agua, además de cerradas para las visitas por la pandemia.

Costos

La energía hidroeléctrica es la más barata con la que cuenta el Sistema Argentino de Interconexión.

Al tener escasos recursos para la generación, la sustitución con otras fuentes de energía puede resultar más cara para el sistema: encarecer el costo medio y generarle una mayor erogación al Estado Nacional por la vía de los subsidios, ya que las tarifas se mantienen congeladas y, en medio de un duro palazo económico, difícilmente aumenten en lo que resta de 2020.

En las Cataratas del Iguazú la bajante es notoria.

Una fuente oficial consultada por Energía On, sin embargo, aseguró que no habrá una significativa alza en el costo medio, que se mide anualmente, porque hay más generación nuclear (también muy barata), más aportes de energías renovables (no bajan del 8%) y menos demanda.

En el caso de las centrales nucleares Atucha I y Embalse están en servicio con capacidad completa (362 y 683 megavatios -MW- de potencia instalada) después de los problemas que generó el apagón del 16 de junio del año pasado, mientras que Atucha II opera al 60% de los 745 MW instalados (450 MW).

El dato

38
millones de metros cúbicos de gas estima Cammesa que necesitará la semana entrante.

En el sector privado, además, una fuente en off the record aseveró que la baja de la demanda más que compensará la pobre oferta hidroeléctrica y ayudará incluso a disminuir el costo medio anual de la energía hidroeléctrica.

Incluso, confió en que Cammesa utilizará agua en invierno para reducir aún más el costo.


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