La emotiva visita a una favela de Río

Por Redacción

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RÍO DE JANEIRO.- El “papa de los pobres” no tuvo tiempo para el café y la torta con que María Lucía lo esperaba ayer en una favela de Río de Janeiro, pero alcanzó a darle una bendición, que según ella fue el mejor obsequio de su vida. “Le dije: ‘papa Francisco, fue el mejor regalo de mi vida”, dijo emocionada María Lucía dos Santos da Penha, ama de casa y “católica practicante”, tras recibir al pontífice en su casa, en un inusual día lluvioso y frío. María Lucía no durmió, limpió su casa temprano y recibió a unos 20 familiares y amigos. Luego todos aguardaron al ilustre visitante, el primer papa latinoamericano de la historia, con el café esperando por colar y la torta casera lista. “Qué ansiedad, que ansiedad”, repetía minutos antes de que Francisco atravesara el portal de su casita amarilla “de sorpresa”. “Sé que las bendiciones se extienden a todas las familias de la comunidad (…). Nos dijo que esta casa era bendita, que la familia era maravillosa, que nos ama a todos. Es una persona tan simple”, siguió María Lucía, que por milagro, según dijo, no perdió la compostura. El papa caminó por las calles de Varginha, saludó a sus vecinos, bendijo el altar de la humilde iglesia, aún en construcción, y habló con los fieles en un campo de fútbol. “Habría querido llamar a cada puerta, decir ‘buenos días’, pedir un vaso de agua fresca, tomar un ‘cafezinho’, y no un vaso de cachaça (licor de caña de azúcar)”, dijo con una sonrisa cómplice, que arrancó carcajadas a los presentes. Varginha es una pequeña favela, chata y gris, que fue reconquistada por la policía hace menos de un año de manos del narcotráfico. (AFP)