La eterna mutación del duque blanco
Británico, nacido como David Peter Jones en 1947. El ojo derecho azul, el izquierdo gris, con la pupila siempre dilatada por un golpe. El señor ambigüedad que confesó que «si tuviera que hacer todo de nuevo, no haría nada de lo que hice», ha hecho del cambio y la mutación un método de vida y supervivencia. El éxito está a la vista; es uno de los artistas más influyentes de la historia del rock, manteniendo una vigencia sin igual.
Desaforado bebedor de la vida en cualquier copa que se le sirviera, cuando se aproximaba al medio siglo de vida David Bowie dijo: «Ahora las únicas emociones fuertes que busco están en lo cotidiano. Mantener una relación sincera y hacer que dure por el resto de tus días me parece suficiente aventura».
Es un vanguardista en el sentido más puro de la palabra. Metódico y atento observador del movimiento de las cosas, de cómo avanza y muta el mundo a su alrededor. «Nunca perdí el interés por la sociedad y su cultura; tengo a mi disposición un amplio repertorio de pasiones que saciar. Mucha gente de mi edad se desconecta, ven lo mejor de su vida en el pasado».
Creador de su propia cultura día tras día, junto a sus amigos Lou Reed e Iggy Pop es de los más sanos sobrevivientes de los salvajes «70.
Si te fijás bien, si estás atento, podrás ver que cuando en el mundo musical algún grito se pone de moda, casi seguro que él ya anduvo por allí hace un tiempo.
Pasó con el dance pop, pasó con grunge, pasó con las últimas tendencias electrónicas.
Adelante, más rápido que el viento. El Duque Blanco es como un reloj que siempre adelanta. Si querés saber qué sucede, mirá los pasos que dejó atrás Bowie.
«Cambios, cambios», tronaba hace ya muchos años el hombre que acercó el teatro al rock, que propició la androginia del glam y apostó sus fichas al tecno y la experimentación con Brian Eno en su etapa berlinesa.
Cambios. El artista que tomó la música disco y la dignificó, que antes de la explosión grunge formó Tim Machine, un cuarteto visceral de gran rock and roll que sólo grabó dos discos, pero que deberían ser más escuchados por tantas banditas sosas, aburridas y con deseos de ser «duros».
Cambios. Se confesó homosexual, luego bisexual, y hoy está asentado en la heterosexualidad, felizmente casado con la increíble morena Iman, con quien tiene una pequeña beba que hoy insume sus horas.
Cambios. Combinación exquisita y perfecta de experimentación y éxitos para las pistas de baile, Bowie es un renacentista; además de cantante, saxofonista, compositor y productor de su música, el Camaleón asume con éxito las facetas de dibujante, pintor, escritor, periodista y actor de cine y teatro.
Luego de veinte años de trayectoria e infinidad de discos, durante un lustro, en la segunda mitad de los «80 el Duque vivió desencantado de la música, volcando sus mejores impulsos a la pintura. Fue una época peligrosa en que se calzó el traje de megaestrella pop, con discos no muy exitosos y algo sosos como «Never let me down».
Luego volvió a reinventarse, esta vez a través del duro rock lunático de Tin Machine. Después volvió a trabajar con Brian Eno en «Outside», para en el «97 tomar impulso y redondear «Earthling», ultra moderna obra maestra para el final del siglo pasado.
En 1998 comenzó a desenterrar sus discos pasados, a hurgar en grabaciones antiguas, buscando «comprender las cosas que había escrito y sus repercusiones en lo que hago ahora», como expresó el Duque. En eso andaba cuando le encargaron la música para el videogame «Omikron», donde además inspira al personaje principal y hace una serie de conciertos virtuales a modo de premio por el avance a través de diferentes etapas.
Su último trabajo de estudio se llamó «hours…», y marcó un nuevo golpe de timón, dejando de lado el sonido tecno. Para David, es una etapa de reposo y reflexión, para pensar serenos en la vida y sus vericuetos…
Cuando seguir hace adelante es ser retrógrado, o cuando el seguir buceando en aguas desconocidas puede llevar al peligro, nada más perfecto como regresar al comienzo de todo…
Esta colección de canciones maduras fue seguida por una colección de obras instrumentales y por el armado de un disco con temas inéditos de sus comienzos y otros nuevos inspirados en aquellos años de juventud.
No es que habiendo traspasado el medio siglo piense en bajar la marcha de su motor, sólo se trata de un nuevo giro; a horas de ingresar a un nuevo milenio, el artista eterno volvió a mirar hacia atrás, para adivinar qué depara el futuro.
(I. A.)
Británico, nacido como David Peter Jones en 1947. El ojo derecho azul, el izquierdo gris, con la pupila siempre dilatada por un golpe. El señor ambigüedad que confesó que "si tuviera que hacer todo de nuevo, no haría nada de lo que hice", ha hecho del cambio y la mutación un método de vida y supervivencia. El éxito está a la vista; es uno de los artistas más influyentes de la historia del rock, manteniendo una vigencia sin igual.
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