La justicia federal
Buenos Aires
Hace algún tiempo se produjo una situación escandalosa en la Cámara Federal de Casación Penal, cuando el Juez Gemignani ordenó a dos policías que detuvieran a una empleada por no haber acatado una orden administrativo suya. Los funcionarios policiales, obedeciendo al juez, procedieron a detenerla. Esto motivó una denuncia penal por el delito de privación ilegal de la libertad, resultando imputados el Juez Gemignani y los dos policías que cumplieron la orden impartida por él.-
Fueron todos llamados a indagatoria, pero, al estilo Stornelli, el Juez Gemignani no habría asistido a la misma y su defensa técnica solicitó su sobreseimiento, el que fue rechazado. Se interpuso un recurso de apelación, la Cámara Federal de Apelaciones lo acogió y dictó directamente el sobreseimiento del Juez del Alto Tribunal.
Mientras tanto, los dos policías que no hicieron más que cumplir la orden ilegal emanada del Juez Gemignani, con fecha 9 de abril fueron procesados por el delito de privación ilegal de la libertad agravada, previsto y reprimido por el artículo 144 bis del Código Penal, no obstante haber sido empujados a consumar el ilícito (¿o instigados?) por el mismo magistrado que fuera momentos antes sobreseído.
Qué parecido es esto a lo que nos recordaba el maestro del derecho, Piero Calamandrei, cuando se refería a un viejo aforismo tan estimado por los viejos doctores de la ley, según el cual los jueces poseían la extraña habilidad de convertir lo blanco en negro y lo cuadrado en redondo.
Hace muchos años que desarrollo mi profesión en este fuero y sé que a algunos amigos esto no les gustara mucho, pero: ¿no habrá llegado el momento de que algún integrante de la justicia federal se ponga colorado o, al menos, se sonroje tímidamente?
Francisco García Santillán
DNI 10.661.522