“La Justicia neuquina y Poncio Pilato”

Por Redacción

El reciente fallo a favor de la muerte por inanición de Marcelo Diez por parte del Tribunal Superior de Justicia del Neuquén me mueve a la siguiente reflexión. En el 2005, quien en ese entonces era el cardenal Bergoglio manifestaba en una homilía que el poder era para el servicio, enseñando que Jesús, siendo Dios, se puso a lavar los pies de sus discípulos en señal clara de que Él, todopoderoso, es el primer servidor; ése es el sentido de la existencia del poder. Señalaba que, durante la pasión de Jesús, Poncio Pilato era el hombre con poder para liberar o para condenar a Jesús. Ante la presión de la masa, Poncio Pilato optó por lo “políticamente correcto”, es decir, dejar en manos de los acusadores la definición de la causa. Con esto, decía quien hoy es el papa Francisco, Poncio Pilato entró en la historia del ridículo, pues teniendo el poder no ejerció la autoridad correspondiente: en lugar de liberar al probadamente inocente, lo dejaba en manos de sus injustos acusadores. Marcelo Diez no ha sufrido un infarto cerebral, no es un enfermo terminal, no está en coma, no está conectado a algo para vivir ni se encuentra postrado: sólo necesita del prójimo para vivir. En eso consiste su “estado vegetativo permanente”, en que cuando se levanta a iniciar su jornada necesita de ayuda para alimentarse así como para otros menesteres, como puede necesitarlo cualquier persona de muy corta edad, de mucha edad o con capacidades diferentes. Solicitado que el mayor órgano de la Justicia neuquina intervenga ante el fallo de la jueza y los camaristas que impidieron dejarlo sin atención por ser una persona que no puede valerse por sí misma, el Tribunal Superior de Justicia emitió su fallo y entendió que quienes deben decidir son las mismas personas que piden que se lo abandone y se lo deje morir. Si Poncio Pilato entró en la historia del ridículo por no usar el poder para defender la vida del inocente e indefenso, el Tribunal Superior de Justicia del Neuquén, salvando las distancias, es un digno heredero… a diferencia, claro, de la jueza y los camaristas que no “se lavaron las manos”. Eduardo Vidal, DNI 16.572.203 Neuquén

Eduardo Vidal, DNI 16.572.203 Neuquén