La Línea Sur ve más cerca el progreso con el asfalto de la 23
La gente cree que después de tantas promesas, el avance es palpable. La actividad generó empleo para muchos y movimiento de gente. Una vez terminada se abrirá la puerta al turismo y al comercio.
INGENIERO JACOBACCI.- «Ahora sí, sabemos que el asfalto llega a la Línea Sur», afirmó confiado Julián Yánez, mientras se tomaba un mate sentado a la sombra de unos árboles, en la puerta de su vivienda, en Sierra Colorada.
A pocos kilómetros de allí, grandes maquinarias, camiones y hombres realizan movimientos de suelo tratando de diseñar la traza de la ruta, mientras se pierden en una nube de polvo que queda suspendida en el aire por varios minutos en la calurosa y tranquila tarde de la Región Sur rionegrina.
La postal se repite a lo largo de varios pueblos de la zona y muestra los avances logrados en la obra de pavimentación de la ruta Nacional 23. También renueva las esperanzas de los miles de pobladores que durante décadas venían escuchando promesas de un asfalto que nunca llegaba y que ahora parece que se concretará casi en tiempo récord.
«Hace tantos años que estamos esperando el asfalto…. Pasó tanta gente por la zona prometiéndolo y nunca se concretaba. Ahora si, lo estamos viendo», agregó el hombre.
Sus palabras reflejan una sensación de haber logrado un sueño y hasta casi un sentimiento de alivio que se percibe en cada casa de la Línea Sur, donde por estos días la pavimentación de la principal vía de comunicación de la zona es un tema cotidiano. Es que confían en que el asfalto será una herramienta fundamental para el desarrollo de la región y además terminará con el largo sufrimiento que significa transitar por una ruta de tierra por donde desde hace ya varios años es casi imposible transitar debido al escaso mantenimiento.
A lo largo de los años, el asfalto de la Ruta 23 fue caballito de batalla de numerosos políticos que la prometieron y después no cumplieron.
Después de tantos reclamos, sólo se habían logrado los 75 kilómetros de pavimento que unen el empalme de la ruta Nacional 3 con la localidad de Valcheta, inaugurado hace unos años. Y cuando parecía que hasta allí lle
garían las ilusiones de la gente, en marzo de este año las obras se retomaron con la puesta en marcha de varios tramos de construcción de asfalto.
A ello se le suma los estudios de trazas que se realizan actualmente para llegar con el asfalto hasta Bariloche y completar la obra a lo largo de los 600 kilómetros de recorrido de la ruta para unir la Cordillera con el mar. (ver aparte).
La decisión de pavimentar varios tramos de la ruta en forma conjunta, en vez de hacerlo comenzando por uno de los extremos hasta llegar al otro, no sólo ha agilizado los trabajos, sino que ha reactivado la vida de varios pueblos con un fuerte impacto muy positivo.
La obra ha demandado un gran número de mano de obra y reactivado la economía local de, hasta el momento, Valcheta, Ramos Mexía, Sierra Colorada y Los Menucos, pueblos donde se radicaron las distintas empresas. «Entre las dos empresas que tienen base acá, han demandado más del 80 por ciento de gente que no tenía un trabajo estable y generado empleo indirecto para muchas otras más. Es un fuerte impacto que ha descomprimido el área social del municipio», sostuvo el secretario Municipal de Ramos Mexía, Nélson Quinteros. En los otros pueblos la situación es similar. Hubo contratación de mano de obra, camiones, algunas maquinarias, transportes de pasajeros, viviendas para alquiler, etc. y la inyección de un gran flujo de dinero con la compra de distintos elementos, materiales e insumos en los comercios. Además ha crecido la demanda de terrenos en la zona por donde pasará el asfalto y, en algunos pueblos, desde el sector privado se han puesto en marcha obras tendientes a brindar distintos servicios como hospedajes y gomerías, entre otros.
Para el gobierno rionegrino es una de las patas fundamentales para consolidar el Corredor Bioceánico que permita desarrollar el sur de la provincia, generando una comunicación entre el Puerto de San Antonio Oeste con el vecino país de Chile.
Sin lugar a dudas el asfalto de la ruta Nacional 23 permitirá el desarrollo de una de las regiones más extensas y más postergadas de la provincia de Río Negro. Por una cuestión de distancias será, sin dudas, la ruta elegida para unir la Cordillera con al mar.