La medida radicaliza el enfrentamiento político
Análisis
La medida adoptada ayer por el gobierno egipcio tiene como fin paralizar a los hermanos musulmanes y supone un enconamiento dramático de la lucha entre el gobierno y el grupo, el cual efectúa protestas casi a diario desde que los militares depusieron el 3 de julio a Morsi en un golpe que tuvo la anuencia de la ciudadanía. El anuncio, tomado como respuesta a un atentado cuya autoría es dudosa, es el último de una serie de medidas tomadas por las nuevas autoridades dirigidas de facto por el ejército, que destituyó a Morsi el 3 de julio antes de lanzarse a una sangrienta represión de los manifestantes pro Morsi. Tras la decisión gubernamental, los Hermanos Musulmanes quedarán ahora bajo la ley antiterrorista promulgada en 1992, que prevé sanciones reforzadas que pueden ir hasta la pena capital. En septiembre, un tribunal de El Cairo había ilegalizado a la Hermandad Musulmana y dispuesto la confiscación de los bienes de esta organización islamista fundada en 1928. Esta implacable campaña ha causado hasta ahora más de mil muertos y miles de detenciones en los rangos islamistas, en especial casi toda la dirección de los Hermanos musulmanes. Estas decisiones ocurren tres semanas antes de un referéndum constitucional que los Hermanos musulmanes llamaron a boicotear. Es la primera vez que una decisión tan drástica es tomada contra la hermandad, prohibida pero tolerada bajo el régimen de Hosni Mubarak y salida de la clandestinidad a la caída de éste en 2011. A pesar de haber estado ilegalizada durante años, los Hermanos Musulmanes consiguieron crear una estructura jerárquica y ganar influencia en la sociedad. Sus miembros concurrieron a las elecciones parlamentarias como independientes y formaron el partido Libertad y Justicia después de que Mubarak fuera obligado a dimitir. El partido se hizo con el mayor número de escaños en las elecciones parlamentarias de 2011. La Hermandad Musulmana gobernó Egipto de junio de 2012 hasta el 3 de julio pasado, cuando el Ejército egipcio, tras una serie de protestas masivas contra el estilo de gobernar autoritario del presidente, destituyó a Morsi, quien procede de las filas de la organización. Morsi y prácticamente todos los líderes del mayor movimiento islamista del país, así como miles de funcionarios, fueron encarcelados tras el golpe de Estado. (AP/AFP)