La muerte en el tiempo
El ensayo sobre la violencia en el fútbol argentino que “Debates” comenta en esta edición detalla la distribución de las muertes producidas en el período que comienza en 1967 y se proyecta hasta el 2010. La línea temporal, como lo muestra el cuadro que acompaña estas líneas y para el lapso señalado, se encuentra presentada por quinquenios, de forma tal de producir una lectura sintética de los datos. ¿Qué nos dice el cuadro? Veamos. • La curva puede ser observada según dos criterios: se pueden buscar los puntos salientes, para encontrar momentos en que las muertes superan los valores medios, o se puede interpretar el gráfico observando tendencias de más largo plazo. “Así, en los noventa –señala la investigación– se constata que las muertes aumentan de forma considerable: alcanzan los 40 casos entre 1991 y 1995. Este suceso se expresa en el gráfico con una saliente muy notoria en relación con la curva. • También se puede leer el gráfico buscando tendencias de largo plazo; así, observamos que en los ochenta, en coincidencia con la apertura democrática, se acentúa la tendencia creciente de muertos en el fútbol. En el quinquenio 1981-1985 se alcanza la cifra de 15 muertos, triplicando los hechos fatales en relación con el período anterior. Este salto se condice con un período de crecimiento de hechos violentos que rodean al fútbol en esos años. • La tendencia creciente se mantiene constante hasta la mitad de la década de 1990 para luego producirse un descenso durante un período que va desde 1996 hasta el 2000. Finalmente, vemos que las cifras se mantienen estables durante la primera década del nuevo milenio. • A modo de conclusión, desde lo parcial el cuadro hace notar que las muertes en el fútbol han aumentado su tendencia creciente en los años 80 y alcanzado el pico máximo durante los 90. Luego pueden observarse un descenso y una posterior estabilización de los casos trágicos, aunque esta evolución hay que enmarcarla en el contexto global de la problemática: las muertes se estabilizan en cifras muy elevadas de casos y, más que un descenso, se produce una estabilización que nos permite hablar de la presencia sostenida de instancias violentas que terminan en muertes.
El ensayo sobre la violencia en el fútbol argentino que “Debates” comenta en esta edición detalla la distribución de las muertes producidas en el período que comienza en 1967 y se proyecta hasta el 2010. La línea temporal, como lo muestra el cuadro que acompaña estas líneas y para el lapso señalado, se encuentra presentada por quinquenios, de forma tal de producir una lectura sintética de los datos. ¿Qué nos dice el cuadro? Veamos. • La curva puede ser observada según dos criterios: se pueden buscar los puntos salientes, para encontrar momentos en que las muertes superan los valores medios, o se puede interpretar el gráfico observando tendencias de más largo plazo. “Así, en los noventa –señala la investigación– se constata que las muertes aumentan de forma considerable: alcanzan los 40 casos entre 1991 y 1995. Este suceso se expresa en el gráfico con una saliente muy notoria en relación con la curva. • También se puede leer el gráfico buscando tendencias de largo plazo; así, observamos que en los ochenta, en coincidencia con la apertura democrática, se acentúa la tendencia creciente de muertos en el fútbol. En el quinquenio 1981-1985 se alcanza la cifra de 15 muertos, triplicando los hechos fatales en relación con el período anterior. Este salto se condice con un período de crecimiento de hechos violentos que rodean al fútbol en esos años. • La tendencia creciente se mantiene constante hasta la mitad de la década de 1990 para luego producirse un descenso durante un período que va desde 1996 hasta el 2000. Finalmente, vemos que las cifras se mantienen estables durante la primera década del nuevo milenio. • A modo de conclusión, desde lo parcial el cuadro hace notar que las muertes en el fútbol han aumentado su tendencia creciente en los años 80 y alcanzado el pico máximo durante los 90. Luego pueden observarse un descenso y una posterior estabilización de los casos trágicos, aunque esta evolución hay que enmarcarla en el contexto global de la problemática: las muertes se estabilizan en cifras muy elevadas de casos y, más que un descenso, se produce una estabilización que nos permite hablar de la presencia sostenida de instancias violentas que terminan en muertes.
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