La paz se aleja

Por Redacción

Por una variedad de motivos, el presidente norteamericano Barack Obama y la mayoría de sus compatriotas quieren que Estados Unidos deje de intervenir en conflictos ajenos para concentrarse en los problemas internos de su propia sociedad que, para angustia de quienes se sienten perjudicados, está cambiando con rapidez. Pero, como incluso los acostumbrados a protestar contra la injerencia norteamericana en los asuntos de otros países se han dado cuenta, el repliegue de la superpotencia no significa que el mundo entero esté por disfrutar de los beneficios de la paz. Por el contrario, una consecuencia, acaso indirecta, de la escasa voluntad de los norteamericanos de continuar defendiendo el statu quo ha sido la proliferación de focos de tensión en diversas partes del planeta. Por ahora, los más peligrosos están en Ucrania oriental, donde Rusia parece estar preparándose para librar una guerra convencional en gran escala a favor de los separatistas, y en el crónicamente convulsionado Oriente Medio, pero también hay otros en el Lejano Oriente, al enfrentarse China y sus vecinos, entre ellos el Japón, mientras que el régimen “estalinista” de Corea del Norte sigue con sus provocaciones. Sería injusto responsabilizar a Obama por todo lo que está ocurriendo, pero no cabe duda de que la sensación de que “el Imperio” está batiéndose en retirada ha contribuido a estimular el apetito de los interesados en aprovechar cualquier oportunidad para adquirir más poder. Así, pues, a poco más de cien años del comienzo de la Primera Guerra Mundial que puso fin, para siempre, a la virtual hegemonía militar, económica y cultural de Europa, se ha creado una situación en que un episodio que en otras circunstancias pasaría inadvertido podría dar lugar a un conflicto de proporciones gigantescas. El asesinato de un dirigente determinado, una maniobra militar considerada provocativa, hasta una declaración desafortunada, serían suficientes como para ocasionar una reacción en cadena inmanejable. Puede que una ya esté en marcha. Al afirmar que una solución permanente del embrollo que ya ha provocado miles de muertos en Ucrania dependería de conversaciones sustanciales “sobre la categoría de Estado del sureste de Ucrania”, el presidente ruso Vladimir Putin virtualmente obligó a sus enemigos en Kiev a responder en tonos igualmente belicosos. Por su parte la OTAN, a pedido de los líderes de países miembros del este de Europa que tienen motivos de sobra para temer al revanchismo ruso, se encontró sin más alternativa que la de asumir una postura aún más dura que antes ya que, como entienden los líderes de la alianza occidental, en una situación como la actual la cautela excesiva podría ser tan riesgosa como una manifestación exagerada de beligerancia. Desde el punto de vista de los europeos, el conflicto con Rusia se ha agravado en un momento decididamente inoportuno, ya que quisieran que Moscú los ayudara a enfrentar la amenaza planteada por el yihadismo islámico. Algunos dirigentes europeos creen que, para eliminarla, sería necesario que combinaran fuerzas América del Norte, la Unión Europea, Rusia y China, puesto que todas están en la mira de los fanáticos, pero si bien los servicios de inteligencia de los países involucrados habitualmente intercambian información acerca de las actividades de las organizaciones más peligrosas, son reacios a aliarse formalmente contra el enemigo común. Sea como fuere, aun cuando optaran por cerrar filas, como hicieron las democracias occidentales con la Unión Soviética para luchar contra la Alemania nazi, los objetivos geopolíticos seguirían siendo incompatibles, ya que tanto Rusia como China aspiran a ampliar lo más posible sus propias esferas de influencia por los medios que fueren, la Unión Europea espera hacer lo mismo, si bien a base de lo que los estrategas más optimistas llaman “poder blando”, y Estados Unidos parece haber perdido interés en pagar los costos enormes que le ha supuesto proteger a los europeos relativamente ricos de un eventual ataque externo, como se sintió constreñido a hacer en 1945 y, para indignación de los muchos norteamericanos que quisieran reducir el desmedido gasto militar de su país, ha continuado haciendo a pesar de que, al desintegrarse la Unión Soviética, la Guerra Fría terminó hace más de veinte años.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.124.965 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Sábado 6 de septiembre de 2014


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