La progre de las diez mansiones



El titular de la Anses, Diego Bossio, dice que Mauricio Macri, Miguel del Sel y otros dirigentes del Pro “creen que los planes sociales crean vagos”. Puede que el funcionario kirchnerista y aspirante a suceder a Daniel Scioli como gobernador de la provincia de Buenos Aires tenga razón en cuanto a las opiniones de ciertos opositores al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acerca de las consecuencias negativas de las políticas asistenciales, pero a virtualmente ninguno se le ocurriría hablar con la sinceridad insólita de la senadora nacional Beatriz Rokjés, una oficialista tan fervorosa como Bossio que, molesta por tener que soportar las protestas de tucumanos afectados por las inundaciones recientes que no le agradecían por haberlos visitado, se ensañó con uno recordándole que, a pesar de tener diez mansiones, “estoy acá. Yo podría estar ahora en mi mansión, pedazo de animal, vago de miércoles”. Aunque la reacción airada de la senadora ultrakirchnerista motivó cierta sorpresa –los populistas profesionales raramente dicen en público lo que piensan en privado–, fue comprensible. Al fin y al cabo, es de suponer que la esposa del gobernador multimillonario de una provincia paupérrima, José Alperovich, realmente se cree una abanderada de los pobres, una dama de caridad cuya generosidad merece el respeto universal, razón por la que es natural que se haya sentido ofendida cuando un vecino violó una de las reglas básicas de la nueva democracia argentina según la cual los beneficiados por la largueza oficial, entre ellos los votantes cautivos de los distritos más humildes, tienen que manifestar su gratitud aplaudiendo a sus benefactores. Muchos están acostumbrados a hacerlo; aquí es tradicional que dirigentes populistas se vean acompañados por una comitiva conformada por presuntos simpatizantes que, a cambio de una recompensa modesta y una oportunidad para hacer miniturismo viajando en micro a un lugar urbano, hacen número en un acto político. No sólo en provincias feudales como Tucumán, sino también en muchas otras partes del territorio nacional, populistas como los Alperovich han conseguido formar una oligarquía opulenta sin que sea considerado escandaloso el contraste que se da entre su propia riqueza –aquellas diez mansiones de Beatriz, aviones privados, embarcaciones, joyas costosas– y la miseria en la que vive la mayoría. A pocos kirchneristas les parece contradictorio que Cristina sea dueña de un patrimonio envidiable que, de aproximarse a la verdad las conjeturas de personas como la diputada Elisa Carrió, es llamativamente mayor que el que figura en las declaraciones juradas, pero así y todo habla como una luchadora social comprometida con el igualitarismo radical, de ahí los intentos oficiales de “democratizar” virtualmente todo. Parecería que lo único que les importa a los militantes es la ideología, las intenciones o, por lo menos, lo que dicen los líderes de la fracción política con la que se sienten identificados. Sería fácil acusar a personas como Beatriz Rojkés de hipocresía, de fingir ser lo que claramente no son, pero en una sociedad con tantas lacras como la nuestra sería poco realista pedirles a los dirigentes actuar conforme a sus presuntas convicciones. En la actualidad, escasean los dispuestos a emular al expresidente uruguayo José Mujica que, al hacer gala de un desprecio altanero por los pequeños lujos materiales que obsesionan a tantos políticos, se erigió en un referente internacional, una hazaña que nos dice mucho sobre la escala de valores que rige en los tiempos que corren no sólo en América Latina sino también en otras partes del mundo en las que el consumismo frenético de ciertos prohombres de “la izquierda caviar” motiva la indignación de sus adversarios sin por eso incidir negativamente en los resultados electorales. De todos modos, parece indiscutible que, si no fuera por la posibilidad que brinda a los ambiciosos de combinar el enriquecimiento personal con la adhesión, sincera o no, a ideales altruistas, el mundillo político local se vaciaría muy pronto, ya que no cabe duda de que, para muchos funcionarios, legisladores, punteros y militantes de a pie, la política constituye una forma de ganarse el pan, además de disfrutar con cierto prestigio y tal vez, en algunos casos, de servir a la comunidad.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Miércoles 25 de marzo de 2015


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