“La verdad oficial”
En Roma, o se aceptaba la doctrina oficial sobre la divinidad del emperador, o se era enviado a los leones. Bajo el feudalismo, el dócil acatamiento al mandato del señor era la mejor garantía de vida para el vasallo. Más tarde, quienes desafiaron la ortodoxia religiosa debieron enfrentar el tribunal de la Inquisición y los que no se retractaban, padecían el fuego de la hoguera. Bajo el absolutismo, si alguien molestaba al orden vigente, una simple “carta sellada” lo sacaba de escena. Durante el nazismo y el comunismo, la verdad oficial se protegió con una contundencia y brutalidad sin antecedentes por su masividad y crueldad. En todos los libros se nos dice que esas terribles medidas deben entenderse dentro del concepto extremista y antidemocrático que tenían sobre el poder. Hoy, los que desafían la verdad oficial no pasan por el patíbulo, en buena medida porque en muchos países se prefiere dar muerte de manera paulatina a las libertades democráticas y, con ello, al derecho de búsqueda de la verdad. Según la verdad oficial de este gobierno, ¿existe la inflación, la inseguridad, el cepo cambiario, la falta de trabajo, la pobreza creciente, la tragedia de Once?… ¿O estos temas son un invento de la oposición? Siempre la verdad oficial da origen a una historia oficial, donde reina la mentira. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 – Bahía Blanca
Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 – Bahía Blanca