Las Grutas, sin turismo ni playas en Semana Santa

En tiempos de coronavirus la villa turística muestra una imagen atípica. Sin público ni actividades recreativas, y con el ingreso a la costa totalmente bloqueado.





Con playas cerradas y sin turismo. Así vive Las Grutas esta Semana Santa, que, en el marco de la pandemia, cambió radicalmente las postales que solían ser usuales para esta época.

Ni una peatonal llena de gente, ni curiosos mirando el paso a paso de la creación de una paella gigante, ni recorridas para mirar la carta de los restaurantes y elegir a qué lugar entrar para darse una “panzada” de pescados y mariscos. Este año, todo en el balneario es diferente.

Es que desde antes de que se decretara el aislamiento social obligatorio la municipalidad, por precaución, decidió impedir el acceso a la costa. Por eso bajar a la playa, algo tan cotidiano para los vecinos y tan anhelado por los turistas, se convirtió en un buen recuerdo. Al menos hasta que todo se normalice.

Debido a esto, pese a que las temperaturas rondarán los 28, nadie podrá disfrutar del mar. Sólo las gaviotas, los peces y la fauna marina, que se ven o se intuyen a la distancia, cuándo los vecinos tratan de capturar un poco del paisaje y oxigenarse durante el trayecto que hacen para reaprovisionarse de víveres o ir a la farmacia.

“Nos perdimos unos días preciosos” afirman al unísono los prestadores, que, con el excelente clima, prevén que en otro contexto la villa hubiera “explotado” de público.

Pero por ahora habrá que resignarse. Porque, a las primeras medidas de resguardo que impidieron el ingreso de visitantes a cualquier sector del éjido, se sumaron controles más estrictos, como el bloqueo del acceso sur. Hoy, la comunicación entre San Antonio y Las Grutas se canaliza sólo por el acceso norte. Justamente, para asegurar el cumplimiento estricto del aislamiento social obligatorio, que se está respetando bastante en la localidad.


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