De Bariloche a Vaca Muerta: cinco libros que llegan en agosto para contar los lugares que habitamos

Rosario Bléfari reconstruye su infancia en el Llao Llao, una antología convierte a Vaca Muerta en material para cuentos de ficción y nuevas obras de Leslie Jamison, Ernesto Carrión y Ana Ojeda completan una selección de novedades editoriales para agosto.

Agosto trae varios libros que invitan a mirar territorios, muy cercanos algunos, lejanos otros, y también experiencias desde lugares inesperados. Entre las novedades del mes aparece algo de la infancia patagónica de Rosario Bléfari, una ficción colectiva sobre Vaca Muerta, una novela ambientada en los Andes ecuatorianos y dos obras que exploran la memoria personal y nuestra relación con el tiempo.


Más que una lista de lanzamientos, esta selección propone un recorrido por cinco libros que, desde géneros y tradiciones distintas, vuelven sobre algunas preguntas actuales: cómo recordamos, cómo habitamos un lugar y cómo seguimos adelante después de una transformación.


1.- Vaca Muerta imaginada desde la literatura: “Frackibacter Vaccamortensis. Ficciones sobre el petróleo” (Proyecto Eco Eco):


Para nosotros, para la Argentina en general, la formación geológica está asociada a asombrosas cifras de producción, inversiones, energía y debates económicos. Pero antes que un yacimiento, es también un territorio habitado: una zona donde las transformaciones del paisaje modifican las formas de vida, las relaciones entre las comunidades y la manera en que pensamos el futuro.


Ese es el punto de partida de “Frackibacter Vaccamortensis. Ficciones sobre el petróleo”, una antología que llega este mes de la mano de Proyecto Eco Eco y que reúne relatos de los escritores Gabriela Cabezón Cámara, Magalí Etchebarne, Michel Nieva, Gabriela Borrelli y Claudia Aboaf.


Los cuentos surgieron a partir de una experiencia colectiva en Añelo, la localidad neuquina. Desde perspectivas muy diferentes, los autores exploran el universo del fracking, el impacto ambiental, las tensiones entre industria y naturaleza y las transformaciones sociales de un territorio convertido en símbolo de una promesa energética.


El proyecto nació con una intención particular: abordar los hidrocarburos como problema ecológico desde el arte y no únicamente desde la investigación, la denuncia o la noticia. Para eso, los responsables de Eco Eco, colectivo Periodistas por el Planeta (PxP), convocaron a artistas de distintas disciplinas a imaginar nuevas formas de narrar la relación entre industria, naturaleza y sociedad, a través de la poesía, la canción, el rap, el cuento, la fotografía y las artes audiovisuales.
Como parte de ese recorrido surge esta antología.


El título del libro proviene de una criatura imaginada por escritor argentino, investigador doctoral y docente en la Universidad de Nueva York, Michel Nieva, el autor de “La infancia del mundo”, entre otros: la Frackibacter Vaccamortensis, una bacteria capaz de sobrevivir en un paisaje alterado por el fracking y convertida en símbolo de una posible regeneración después de la devastación.


2.- Rosario Bléfari y la infancia en Bariloche: “Mis dependencias” (Lumen).



Este es un viaje al mundo de los trabajos domésticos y las entrañas de casas y hoteles para ricos que marcaron la infancia de la autora. Más conocida por su trabajo como cantante de Suárez, actriz y escritora, Rosario Bléfari dejó una obra atravesada por la observación de lo cotidiano. “Mis dependencias (Lumen) reúne materiales escritos entre comienzos de los años 2000 y 2020: el guion cinematográfico inédito que da nombre al volumen, ensayos y una serie de apuntes personales que muestran el laboratorio de la artista.


Bléfari reconstruye la mudanza de su familia desde Mar del Plata a Bariloche, cuando sus padres -empleados de la misma cadena hotelera- fueron trasladados al hotel Llao Llao. La llegada, el descubrimiento del paisaje patagónico y la fascinación de una niña por ese edificio inmenso dan paso al verdadero escenario del relato: las dependencias donde vivía el personal, el lavadero, la cocina, los pasillos de servicio y esa comunidad invisible que sostenía el funcionamiento del hotel.


Lejos de la nostalgia, Bléfari convierte esos espacios en una educación sentimental. Mientras sus padres trabajan, la niña recorre sola el edificio, conversa con cocineros y lavanderas, baja al lago, descubre el bosque y aprende que un hotel también puede ser un hogar. Esa felicidad, sin embargo, se interrumpe cuando la cadena hotelera quiebra y la familia queda atrapada en el derrumbe económico. Lo que comienza como el relato de una mudanza termina convirtiéndose en la historia de una infancia marcada por el trabajo, la precariedad y una curiosidad inagotable que alimentaría toda su obra.


“Viví en distintos tipo de dependencias de servicio junto a mis padres. Conocí la parte de personal del hotel Llao-LLao en Bariloche, en el sótano, en el mismo nivel que el lavadero, la gambuza y la cocina. Las habitaciones tenían ventanas altas que daban al suelo del parque del hotel y el baño era compartido, uno para mujeres y otro para hombres con duchas sin divisiones. Luego viví en una residencia antigua de la misma ciudad que tenía un altillo dedicado al personal, con tres habitaciones una de las cuales tenía baño privado. Todas eran muy amplias, con ventanas pequeñas pero con una vista privilegiada al lago y al bosque. Los baños eran cómodos, con bañadera y agua caliente. También había un espacio común, grande, luminoso y aireado. La única desventaja era subir dos pisos altos por una empinada y angosta escalera de madera y la convivencia con los murciélagos ya que los tejados estaban habitados por cientos de ellos», escribe.


3.-Leslie Jamison y las formas de reconstruirse:“Astillas» (Anagrama)



Leslie Jamison, ensayista, escritora, directora del área de No Ficción del Máster en Bellas Artes de la Universidad de Columbia, autora delm magnífico «El anzuelo del diablo», entre otros, se ha convertido en una de las voces más interesantes de la no ficción contemporánea. Sus libros parten de experiencias personales, pero nunca quedan encerrados en la autobiografía: cada recuerdo se transforma en una pregunta más amplia sobre la sociedad, los vínculos y la manera en que atravesamos el dolor.


En “Astillas”, vuelve sobre una etapa decisiva de su vida: el final de un matrimonio y la experiencia de criar a una hija mientras intenta reconstruir su propia identidad.


La separación aparece como un proceso lleno de contradicciones, dudas y fragmentos difíciles de ordenar. El título alude precisamente a esa idea: una vida puede romperse y, sin embargo, esos fragmentos todavía pueden formar una nueva figura.


Jamison escribe sobre el amor (y sobre el fin del amor), la maternidad, las expectativas familiares y las versiones de nosotros mismos que dejamos atrás cuando una relación termina. Como en sus trabajos anteriores, la autora convierte lo íntimo en una exploración colectiva. Lo que parece una historia personal termina hablando de algo que muchos lectores reconocen: la necesidad de encontrar una forma nueva de vivir después de una pérdida. Es agudísima, inteligente, y aún con un tema tan visitado en la literatura actual como lo es la maternidad, ella es original.


4.-Ernesto Carrión: el duelo frente al misterio de la naturaleza: “Catálogo de aves muertas” (Anagrama)



En las lagunas de Ozogoche, en los Andes ecuatorianos, ocurre cada año un fenómeno desconcertante: miles de cuvivíes, pequeñas aves migratorias, llegan hasta ese lugar y se lanzan al agua a morir. Ese misterio natural es el punto de partida de la nueva novela del escritor ecuatoriano Ernesto Carrión.


Elisa, una bióloga que estudiaba el comportamiento de esas aves, pierde la vida al estrellar su coche de forma aparentemente voluntaria. Incapaz de comprender qué la ha llevado a tomar una decisión tan brutal, Leónidas, su marido, emprende un viaje junto a su hijo de nueve años para acampar en Ozogoche.


Carrión construye una novela donde la naturaleza funciona como espejo de la experiencia humana.


5.-Cuando el cuerpo obliga a inventar otro lenguaje. «Diario de un dolor», de Ana Ojeda (Bosque Energético)


¿Qué pasa cuando el dolor ocupa tanto espacio que incluso las palabras dejan de alcanzar? Esa es la pregunta que atraviesa el nuevo libro de Ana Ojeda, autora de «Furor fulgor» (2022) y «Mujer peor» (2024), entre otros.


Todo comienza con una molestia física que crece hasta alterar por completo la vida cotidiana.

Consultorios médicos, diagnósticos, estudios y una catarata de términos técnicos intentan explicar aquello que la autora apenas puede nombrar. Frente a esa insuficiencia del lenguaje, el diario se convierte en una forma de registrar no solo el padecimiento sino también las preguntas que el cuerpo abre sobre la identidad, la memoria y los vínculos.


Pero el libro no se queda en la enfermedad. En la búsqueda del origen de ese dolor, Ojeda reconstruye una genealogía de mujeres -abuela, madre, hija- y descubre que ninguna experiencia es completamente individual. El cuerpo hereda, recuerda y también narra.
Con una escritura que alterna ironía, ternura y reflexión, Diario de un dolor evita cualquier tono solemne. Allí donde podría haber dramatismo, aparece el humor; donde parece agotarse el lenguaje, surge una nueva forma de decir.

«“Dolor” rima con “horror”; la autora no puede estar de pie ni acostada, no puede seguir con su vida tal como la conocía. Pero “dolor” también rima con “humor” y en este diario reímos a carcajadas«, aconseja la escritora Adriana Riva sdesde la contratapa.


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