Lecturas recomendadas: “El beso de la mujer araña”
En esta oportunidad, la profesora de Lengua y Literatura Cecilia Boggio nos recomienda un libro que rompió varios cánones de lo que entendíamos como literatura clásica del siglo XX. Para ello, repasaremos la situación de dos presos en una cárcel de Buenos Aires.
Volvamos a nuestros clásicos del siglo XX, hoy quiero traer a Manuel Puig, (parafraseando a Piglia cuando se refiere a Roberto Artl) el “Pibe cabeza” que rompe los cánones y escribe de una manera completamente distinta de las vigentes en su momento.

Su primera novela, La traición de Rita Hayworth, publicada en París en 1969 declarada libro del año en Francia y en Estados Unidos, solo se conoció en Buenos Aires luego del éxito y el escándalo que provocó la segunda, Boquitas Pintadas “ folletín en dieciséis entregas” Esta deliciosa novela le costó a su autor que en su pueblo natal, General Villegas, fuera declarado persona no grata, porque los hechos sucedían en Coronel Vallejos y los personajes, a pesar de que sus nombres estaban cambiados, fueron inmediatamente reconocidos.
Siguió luego The Buenos Aires Affair, que le valió una amenaza telefónica de la Triple A por la cual se exilió en México. Allí durante los años 74 y 75 escribe la novela que hoy nos convoca y que será publicada en 1976.
También es autor de las novelas Pubis Angelical, Maldición eterna a quien lea estas páginas, Sangre de amor no correspondido, guiones de películas premiados en distintos festivales, obras de teatro y libros de relatos.
El beso de la mujer araña relata, de una manera totalmente nueva para el lector, la situación de dos internos presos en una cárcel de Buenos aires: Luis Alberto Molina, condenado por corrupción de menores y Valentín Arregui Paz arrestado y puesto a disposición de Poder ejecutivo por actividades subversivas.
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La novela comienza con el relato por parte de Molina de una película sobre la mujer pantera, Valentín lo escucha como una forma de pasar el tiempo y como remedio para el insomnio, pero no deja de hacer sus observaciones ideológicas que irritan a su compañero. No obstante el relato se transforma en una manera de comunicación que enriquece a ambos.
Molina sufre una descompostura producida por la comida del penal y Valentín lo ayuda, luego esa misma descompostura mucho más fuerte la tiene Valentín y Molina lo atiende y se preocupa de los mínimos detalles para que se reponga, sigue los relatos de películas y el intercambio de opinioness entre los dos.
No avanzaré en el argumento, dejo la expectativa de cuál es el desenlace, pero quiero acentuar mi comentario en la estructura de la obra: no hay un narrador que nos vaya contando cómo pasan los hechos, el lector tiene que ir armando la trama a través de los diálogos entre los dos personajes, diálogo que no está acotado, solo lo indica una mínima raya, hay silencios prologados que debemos respetar. Molina cuenta sí, pero películas, Valentín las comenta críticamente desde su ideología marxista y se va produciendo un acercamiento en ese intercambio que hace a uno más comprometido y al otro le permite romper con su deliberada frialdad afectiva.
Aparecen también informes policiales que transcriben las entrevistas que Molina tiene con el Director del Penal y el seguimiento que hace la policía de Molina cuando éste recibe el indulto.
Además para afinar nuestro oficio de lectores, aparecen en tercera persona nueve notas a pie de página, una que explica la ideología del nacional socialismo nazi y las otras ocho pasan revista a los estudios sobre la homosexualidad desde el punto de vista biológico, psicológico, psiquiátrico y social.
Todo un desafío de solo 280 páginas que convierte a la novela en “una mujer araña que atrapa al lector en su tela”. Los invito a leerla, no se arrepentirán.