“Lo esencial”
Lo esencial no está en ser periodista, abogado, médico, ganadero, comerciante, juez, psicólogo, albañil, mecánico, peón de campo, empleado administrativo, de servicio doméstico, maestro, poeta, artista o filósofo. Lo esencial es que cada uno tenga la dignidad de su trabajo, la alegría de su trabajo, la conciencia de su trabajo. El orgullo de hacer las cosas bien, el entusiasmo de sentirse satisfecho, de querer lo suyo, es la sana recompensa de los fuertes, de los que tienen el corazón robusto y el espíritu limpio. Ninguna labor bien hecha vale menos, ninguna vale más. Todos somos necesarios y valiosos. Pero hay otra carrera u otro trabajo que comienza cuando nacemos y que sólo terminaremos cuando se cierren a la luz nuestros materiales ojos: es la carrera o trabajo del hombre honrado. No apegarse en demasía a los caducos bienes de la tierra ni sacrificar un momento de reposo a la posesión de lo que noblemente no venga de tus manos; no oficies nunca ante el altar de la hipocresía ni de la maledicencia, escucha bien, para seguirlos, los nobles latidos de tu corazón; no sobornes conciencias ajenas ni vendas la propia; apoya al débil, defiende al infortunado, socorre al desvalido, ponte en los zapatos del otro, no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti ni a tus hijos y no te engrías por riquezas ni te abatas por pobrezas; en una palabra, haz del honor un culto y de la honradez tu mejor escudo. Si es “vivo” quien logra atesorar bienes, cometer acciones deshonestas, agravios a inocentes, acallando los gritos de la conciencia, es preferible ser “tonto” y caminar con la cabeza erguida y tranquila el alma. No valen todas las riquezas y placeres de la tierra lo que una sana conciencia. Al escribir estas líneas pensé primero en los niños y niñas, indefensos, en los padres y madres de inocentes y culpables, en las familias, en los políticos. Felices Pascuas. María Cristina Abbondi, DNI 5.763.623 – Viedma
María Cristina Abbondi, DNI 5.763.623 – Viedma