Logros y frases fugitivas

Anotado en cuatro disputas: primarias, Bariloche, Unter y general.

Por Redacción

DE DOMINGO A domingo

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

Cada proceso electoral renueva atajos y ataduras. Y el oficialismo se inscribe en cuatro pleitos en tres meses. Simbólica, pero igualmente presente figura la fase de las PASO. El Frente para la Victoria tiene su lista resuelta, aunque existirá plena actividad. Tanto que podría derivar curiosamente en incursiones en la compulsa radical, destinada a resolver sus candidatos al Senado entre Miguel Saiz, Fernando Chironi y Horacio Massaccesi. No hay ni habrá maniobra colectiva, pero sí hay sólidos lazos locales que pueden aportar ciertos favores. Antes, la Justicia resolverá –hasta anoche se desconocía si lo había hecho– cuáles serán las boletas de la UCR luego de las impugnaciones a los nominados por Saiz y Massaccesi en primer lugar para Diputados, Antonio Zidar y Oscar Carballo, por falta de afiliación. La jueza Mirta Filipuzzi siempre fue rigurosa en los entramados partidarios para conformar alianzas y sumar extrapartidarios. ¿Bastará la forzada y tardía resolución del Comité del jueves, destinada a subsanar la omisión de la Convención? No lo parece. El oficialismo está alineado. Miran sondeos preliminares, que asignan una base del 33%. El propósito del senador Pichetto está en arrimarse al 40%. Esa performance consolidaría su diseño para el 2015. Se bajó de la boleta, pero Weretilneck ya se ocupó de que su gestión caiga en la evaluación. Será la ocasión para “premiar o para castigar a los gobernantes”, lanzó en Jacobacci. Se inscribió como consorte provincial. “Es lógico, ¿qué pasaría si se gana y se pierde en Cipolletti, en su territorio?”, interpretó un dirigente del PJ. Esa ciudad emerge como una difícil prueba oficial. “Hay que ganar en octubre y, después, vamos a consensuar el candidato. Hay que priorizar mantener el poder”. Palabras del gobernador a los mandos del PJ en Roca durante la previa a la presentación de las listas. Relato bien acogido por sus oyentes, deseosos de esa promesa, cierta o no. Ocurre que allegados al mandatario, como el titular del bloque, Pedro Pesatti, profieren que el pasaje está en la dupla Weretilneck-Carlos Peralta. Interpretan el deseo del cipoleño para legitimar su poder. “Falta mucho. Esa fórmula puede ser, pero es mi piso”, contrapuso el vice a quienes llegaron con aquel dibujo. Dos años, es cierto, es una eternidad. Antes hay más retos, además de las PASO de agosto. Bariloche vota el 1 de setiembre. En ocho días cierra el plazo para formalizar candidaturas. El oficialismo provincial tendrá dos boletas: una de la intendenta y justicialista María Eugenia Martini, y la otra del concejal y frentista Carlos Valeri (que reiteró su afán municipal cuando rechazó una postulación a la Cámara de Diputados). Hay juramentos de prescindencia de cumplimiento complejo. Los desequilibrios despuntan con los gestos. La presidenta Cristina Fernández arribará el martes a Bariloche. No será neutral. Hay simplificaciones cuando se valora que las dos listas “sumarían el 80% de los votos”. El temor reside en las secuelas que quedarán para el jefe elegido. Se anhela un anticipado consenso, pretendiendo entendimientos y armados de equipos previos. Se charló, pero nada se concretó aún. El equilibrio es inestable y lo será más cuando se conozcan recientes encuestas. Weretilneck pregonó su prescindencia e igual postura requirió a la dirigencia del PJ. Pichetto accedió, pero sabe que esa abstracción será complicada. Ya hay jerarcas justicialistas que esta semana acompañarán a Martini. Lo hará Peralta y el jefe de Roca, Martín Soria, prepara su oportunidad. Es cierto que existen sospechas al compromiso planteado por el mandatario. Esa desconfianza creció y le atribuyó malicia a la ubicación que se le otorgó a Valeri, a su lado en la cabecera, en el Congreso de Obras Sociales. Existió sólo la lógica regla protocolar, porque Martini no estaba en la ciudad. En cambio, no hubo tal razón cuando asistió, aunque tarde, al locro del 25 de Mayo donde el Frente Grande postuló a su concejal. Tampoco Weretilneck logró afianzar el apartamiento del gobierno. Aliados de viaje, como el Movimiento Evita –que sumó a Ernesto Paillalef al gabinete–, se alistaron con la intendenta. ¿La contrapartida provincial será el sistema paralelo de reparto de garrafas detectado, instrumentado por fuera de Desarrollo Social y su Plan Calor, y también del municipio? Posiblemente. Es la endeble estabilidad ante la alegada abstención. Un apartado accesorio se asigna el gobierno para setiembre. Está involucrado en la elección de la Unter, programada para ese mes, aunque el llamado no se ha formalizado aún. Jorge Molina intentará su reelección y la oposición buscará impedirlo, con el roquense Mario Floriani o el viedmense Marcelo Nervi. Allí Marcelo Mango no escatima energías para proteger a Molina, quien llegó cuando él ascendió a la cúspide ministerial. Desde entonces, ambos intereses confluyen en inocultable armonía y funcionalidad, con conquistas o defecciones. Se apiñan críticas a esa relación simbiótica. El último hecho: Educación acompañó al gremio en el Congreso en Bariloche, que abrió el gobernador y sirvió de lanzamiento proselitista de la Unter oficial. Mango, como presidente del CPE, declaró –según la resolución Nº 1868 del 17 de junio– de interés educativo ese encuentro. Al otro día, otra norma, la Nº 1969, firmada por el vocal gubernamental Héctor López, tornó el viernes en “jornada institucional”, previamente fijada para el 15 de agosto. Así, Educación liberó a los docentes de la carga laboral, desapareciendo riesgos por sus ausencias o por las “horas libres”. Además, Weretilneck se regodeó políticamente en ese ámbito de Unter, pero su expectativa y deleite estuvo en el anuncio del pago simultáneo de los aguinaldos y los sueldos. Hay que remontarse a treinta años por cancelaciones análogas. Este indudable logro y esfuerzo financiero (el desembolso de más de 500 millones en una semana) reafirma su primacía salarial. Esa conquista tiene un regocijo fugaz. El gobernador lo advirtió ese mismo día cuando debió responder por otros bretes: los inconvenientes edilicios de las escuelas o su ponderación por la doble percepción en los estatales, con sus eventuales incompatibilidades. Esas derivaciones originaron una reacción inusual de su parte: fastidio y negación. Transformó los problemas escolares en “sabotajes” y clausuró su revisión de la planta del Ejecutivo, certificando que “nadie tiene doble cobro”. A las pocas horas se formalizaba la primera renuncia –el subsecretario de Salud Edmundo Larrieu– frente a las innegables evidencias de incompatibilidades. Weretilneck se disgusta y no comprende cómo plausibles acciones suyas viran en críticas salvajes. Esa explicación habría que buscarla en los recelos por las cosas propuestas y que no se hacen. El alentado cruzamiento y la confeccionada nómina de doble percepción sólo era una herramienta válida para modificar una tradicional conducta en el Estado y, tal vez, indicar que hay giros deseados. Igual, en las extrañas de su administración hay más interrogantes. Uno reciente es la disputa que afloró entre Mango y Fernando Vaca Narvaja por los presupuestos nacionales y las frustradas licitaciones educativas. Aquel repitió, sin más, su persistente devoción por los planes de Nación, mientras que el ministro de Obras Públicas justificó las fallidas obras en que las empresas no pueden construir con los montos nacionales. Quedó del lado de los privados y Mango se lo resaltó. Vaca Narvaja, en realidad, está en un atolladero porque lo monitorea Weretilneck, alertado del comportamiento de los suyos. Está claro que el pasado de Río Negro fue perverso y dramático, pero hoy está el futuro en estudio y pendiente de acciones.