Los pros y contras de “el piano de Cuba”

El pianista Luis Lugo se presenta en el Camping Musical. Analiza el sistema de formación cultural en su país.

Por Redacción

ESPECTÁCULOS

Por Teresita Méndez

teremendez@live.com.ar

Pianista, Luis Lugo nació en “esa gran isla de la música que se llama Cuba”. Durante su quinta visita a la ciudad ofrecerá un concierto este sábado a partir de las 20 en la sala Rautenstrauch del Camping Musical Bariloche. Previamente mantuvo contacto con el público en Dina Huapi a través del recital “didáctica aplicada al desarrollo musical desde Bach a The Beatles”.

Escenarios locales y El Bolsón han albergado presentaciones basadas en un repertorio de música popular cubana y jazz; en esta oportunidad el programa está integrado por composiciones clásicas, aunque, “si queda tiempo y el público no se aburre”, incluirá manifestaciones de aquellos géneros “para descontracturar con música cubana. Será el regreso del tigre, como me llaman en Buenos Aires. Soy pianista netamente clásico, por más que domine los demás géneros musicales”, define.

“Guaracharon muchísimo conmigo, ahora viene la parte sentimental, disponerse a escuchar tranquilos. Deberán viajar veinte kilómetros pero espero que no me defrauden”, apeló.

Según anticipara, interpretará composiciones de Giuseppe Scarlatti (1685-1757), Ludwig van Beethoven (1770-1827), Joannes Mozart (1756-1791), polonesas de Fryderyk Chopin (1810-1849) y arreglos propios sobre obras de Astor Piazzolla (1921-1992) y Ernesto Lecuona (1895-1963).

Identificado como “El Piano de Cuba”, Lugo combina la exigencia de la escuela moderna rusa con la raíz musical afro-española de su tierra natal. Madre pianista y directora de coro, padre virtuoso aficionado ejecutante de piano; Ana Mercedes Lugo y Manuel Borges. “Tenía la música en mi casa y en Cuba se respira música, así que cuando cumplí la edad reglamentaria mi madre me llevó al conservatorio. Tengo un hermano, Alexis, violinista. Y una hija, Sandra Borges Lugo, que siguió mis pasos”, dice.

Obtenidos los títulos de Pianista Concertista, Licenciado en Música, Profesor y la distinción “Master of Fine Arts” en 1983, Lugo ofreció conciertos en escenarios cubanos y el mundo. “La escuela rusa de piano implantó un sistema, una mirada estética con grandes recursos inclinados hacia el virtuosismo técnico musical de la que me siento partícipe”, describe.

Ocasionalmente los niños oponen resistencia a asistir a clases ¿cómo fue su caso?

Siempre tenía ganas y no conocía a nadie que no las tuviera. Todos estudiaban muchísimo, igual nos divertíamos. Los centros educacionales de Cuba tienen características muy propias. La escolaridad y la música son dictadas en el mismo edificio, pertenecen a un mismo colegio. Como son estudios muy intensos, de diez hasta dieciséis años dependiendo del grado de estudios, niños y profesores formamos una gran familia. Somos seis o catorce alumnos por aula, pocos estudiantes seguidos durante una carrera. Muchos de esos alumnos luego son profesores. Siempre en función de la presencia musical, razón primordial por la que nosotros estábamos ahí.

¿Cuándo comenzó su carrera como concertista?

En cuarto año de piano fui presentándome en concursos nacionales. El Ministerio de Cultura me organizaba algunos conciertos y giras. Terminado el nivel medio fui becado por el gobierno para asistir al Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, ingresé por concurso. Estamos hablando de los mejores maestros, el conservatorio de mayor prestigio a escala mundial. Se podrá pagar la beca, pero si no quedas ya se verá qué es lo que harán contigo.

Previamente estudié el idioma ruso con Valery Kamichov –laureado con el cuarto premio del Concurso Internacional Tchaikovsky-. Cuando tenía 14 años audicioné para el vicerrector del conservatorio, Mtislav Smirnov. Me invitó a una escuela para niños talentos pero el gobierno decidió que no podía estar tanta cantidad de años así que partí a Moscú a los 19 años para estudios superiores.

Existen posturas diversas en cuanto a que algunas decisiones recaigan en el Estado…

Cuba tiene un sistema unipartidista, centralizado, el gobierno decide qué haces o no. Implementa políticas en diferentes ramas y una en la que más puso énfasis fue en la cultura con la unificación de sistema escolar y artístico. Todo tiene pros y contras.

Cuando uno ve la magnitud de los logros alcanzados, los contras son detalles no previstos o que quedan irresueltos porque no todo puede solucionarse de manera global y te das cuenta que al final de todo fue bueno. Es el país de América Latina con el desarrollo musical más universal y profundamente profesional. Y eso nos da los resultados. Sus músicos integran orquestas y la música popular fijó pautas dentro de cualquier género.

¿Podría brindar más detalles?

La cultura cubana acumula logros. Así como hubo países que perfilaron para determinadas ramas, Cuba lo hizo en música y baile. Tras la revolución el gobierno unificó, logró que a lo largo y ancho de la isla decenas de escuelas tuvieran un mismo criterio artístico, acabando con eso de cada uno con su librito abajo del brazo; hay que llevar el que el Estado te da. Podrán decir que quita creatividad, pero no.

Llevo muchos años yendo y viniendo entre Cuba y Argentina y cuando cada persona lleva su librito bajo el brazo, así les va. No sé cuán válido sea. Si hubiera existido una dirección colegiada, una forma consensuada por los mejores especialistas, quizá el desarrollo hubiera sido distinto.

Te saca la responsabilidad de decidir por propia voluntad cómo tocar el piano o ejecutar el violín. Hay una dirección de arte, música o escuelas encargada de chequear qué hace el profesor. Eso potencia que alumnos de Santiago, Camagüey o Isla de la Juventud tengan el mismo conocimiento que el de La Habana. Genera un crecimiento homogéneo, que un país sea potencia cultural, artística, que es lo que es Cuba en este momento.

Potencia porque miles de artistas cubanos formados dentro de la isla, más los que tuvimos la oportunidad de perfeccionarnos en Rusia, París, España o Suiza, estamos aportándole al mundo nuestros conocimientos. Y esa es la gran diferencia cuando un estado está presente por el logro de una meta.

Y en contra…

Bueno, me hubiera gustado tocar en el Royal Festival Hall o determinado escenario, como ocurre en estos momentos en Argentina donde un pianista de menos trascendencia gana seis mil euros por concierto porque tiene amigos en el gobierno o posee otro tipo de recursos que no tengo y a lo mejor el gobierno de Cuba no me puede dar.

Cuando comparas desde lo individual con chapucería mundana, prefiero lo que hago. Ser un buen pianista y más que todo, representar a un país que tiene un altísimo nivel cultural. Cuando comparo lo bueno con lo que supuestamente puede ser malo, me quedo con lo bueno y veremos cómo me arreglo con lo malo.

¿Cuál es su actividad entre Argentina y Cuba?

Tengo una oficina, a través del área de Relaciones Internacionales del Ministerio de Cultura. Fundamentalmente para exponer los logros que como artista pudiera tener, que desde Cuba se hace muy difícil. Hasta ahora no mantenemos una relación cordial con Estados Unidos, no sé si en algún momento las habrá. Se dio un paso muy grande al restablecer relaciones diplomáticas. Igual vamos a seguir llevándonos mal porque son dos modelos distintos, uno imperante, que pisa a la gente y la somete pensando que formas parte de su trasero, y el modelo cubano que considera que no es trasero de nadie.

Nunca nos vamos a poner de acuerdo, podemos aspirar al respeto. Y siempre en estos casos es en base al miedo, si en cincuenta años no pudiste hacer nada contra Cuba y representa un gran peligro para ti.

Lo positivo es que Estados Unidos es mercado natural, sobre todo en arte. Grandes músicos de Cuba se desarrollaron allí complementando el sistema artístico norteamericano.

Plausible iniciativa la de (Barack) Obama, que de alguna forma puedan restablecerse los vínculos históricos. Puedo decir viajo a Nueva York o Chicago para confraternizar. Desde ese punto de vista es fantástico.

DeBariloche


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