“Me habéis devorado la vida”

Por Redacción

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Cara a cara, así fue la reunión después de 25 años. Un encuentro entre el hombre que puso la bomba y una de las personas que sufrió la detonación, que se llevó 21 vidas. Se volvieron a cruzar: la de Rosa, de Barcelona, y Rafael Caride Simón, jefe del comando que colocó la bomba en el mercado. A continuación, el diálogo que reprodujo el diario El País: – Te quería ver la cara. Y decirte muchas cosas. Que me habéis devorado la vida. A mí y a muchos otros. En Hipercor matasteis a un montón de gente, a niños… ¿Qué os habíamos hecho? –Mire usted… – Quiero que hablemos de tú a tú. Y mirándonos a los ojos. Porque hablando se entiende la gente, no con tiros ¿Me puedes contar qué pasó ese día, qué sentiste? Llevo mucho tiempo queriendo saber muchas cosas. –Sí, sí. Te lo voy a contar todo. El 19 de junio de 1987, ella hacía la compra, como cada viernes a mediodía, en el Hipercor de la capital catalana con su marido y su hijo de tres años. A las cuatro y diez estaba en la planta de arriba, “donde la fruta”, cuando “el techo, comenzó a venirse abajo”. ETA había colocado un coche bomba en el aparcamiento. Hubo 21 muertos. –¿Dormisteis en Barcelona la noche anterior a la bomba? –Sí. Al día siguiente, el sitio que habíamos elegido en el aparcamiento para poner el coche no estaba libre. Y acabó en otro sitio. Hicimos una primera llamada a la policía, pero no nos creyeron. Dijimos: ‘En tal zona, en tal sitio hay un coche bomba con tanta carga’. Pero nada. No pasó nada. Hicimos una segunda llamada y tampoco nos creyeron. La policía no hizo nada. –Ya, pero la culpa no fue de ellos, sino vuestra, tuya, de los que pusisteis la bomba. Porque si yo ahora le digo a alguien que mate a otra persona y lo hace, la culpa será suya. ¿Y qué hiciste después de pasar por allí y ver que no pasaba nada? –Desde una cabina cercana yo mismo volví a llamar de nuevo. Y luego me fui a casa. Allí pusimos la tele. Y empezamos a ver lo que estaba pasando. –¿No sentías nada? ¿Qué pensabais cuando mirabais la tele? –Decíamos ‘joder, joder’. –¿Y os fuisteis a dormir tranquilamente? –Y qué íbamos a hacer… –¿Y pusisteis tarta y todo para celebrarlo? –No. Nada de eso. –Piensa que yo vengo a hablar contigo y puedo hacerlo, y que ese día no murió ninguno de mis seres queridos, pero hay gente que no podría. Personas que ese día se quedaron sin hijos, o sin marido o mujer, o sin nadie. O quemados de por vida. Poner una bomba y causar tanto dolor a personas que no te habían hecho absolutamente nada es de una cobardía infinita. Muchas víctimas no podrían perdonarte. –Lo entiendo. –¿Qué pensarías si alguien hubiera tratado de matar a tu familia? –Pues probablemente estaría peor que tú en este momento.