“Mientras algunos se van a comer asado a la Isla Jordán, otros mueren acá”




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“Estamos cansados y la situación no es alentadora. Emocionalmente es difícil porque aparece el insomnio, la falta de apetito y la preocupación por nuestro entorno. La demanda es cada vez mayor”, contó Mariana Lucero, médica del hospital de Cipolletti y una de las responsables del control de los pacientes con internación domiciliaria.


El cansancio en el personal de salud es un factor común que se viene oyendo en los pasillos del hospital desde hace varias semanas
. “La gente no respeta nada, se siguen juntando. Mientras algunos se van a comer un asado a la Isla Jordán, otros mueren acá´”, dijo días atrás a este medio Sabina Garrido, médica de guardia y de varias salitas periféricas.


El malestar también se traslada al comportamiento de una parte de la sociedad. Las reuniones sociales son el principal foco de contagio y tanto políticos como médicos sostiene que sigue sin cumplirse la prohibición de las reuniones sociales.


La directora del hospital, Claudia Muñoz, dijo que ha “decepción” en el sistema por el comportamiento de muchos vecinos cipoleños.
“Hoy estamos en una situación límite y mucho se debe a que las personas no respetaron las indicaciones que nosotros dimos. Si hubiesen cumplido no estaríamos en estaríamos en esta situación”, indicó la médica. Muñoz recalcó que el personal está cansado y con una gran demanda por parte de la población.


El exponencial crecimiento en los casos de coronavirus en Cipolletti mantiene el servicio al límite. Incluso el hospital actualmente no cuenta con camas de terapia intensiva, solo quedan un par en el sistema privado. La directora del hospital destacó que el 95% está ocupado.
De cualquier forma, Muñoz destacó que ningún paciente quedará sin atender. “Al paciente que llega se lo atiende y se le da una solución como sea. Si necesitamos camas saldremos a buscar, pero nadie quedará sin atención”, indicó.


La directora del centro de salud de cabecera del Alto Valle Oeste señaló que es importante bajar la circulación y que por eso la vuelta a la Fase 1 era una necesidad, aunque salvó de las restricciones a los trabajadores. “Hay que ir a trabajar y volver a la casa. Quedarse ahí, no salir más. Pero necesitamos bajar el nivel de circulación para aplanar la curva”, indicó.


Sobre la medida que dispuso el gobierno provincial, Lucero indicó que la prohibición total no era una buena medida. En principio porque la gente no la respeta y además porque los contagios se dan por las reuniones sociales. “Hay muchas reuniones intrafamiliares y ese es el principal problema”, indicó.


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