Mil millones de “invisibles”

Redacción

Por Redacción

Más de 1.100 millones de personas en el mundo son “invisibles” oficialmente, lo cual no sólo impide su acceso a servicios de salud y educación, sino que los vuelve vulnerables a violencia y abusos, un problema que preocupa a organismos internacionales.

Entre estos indocumentados, la mayoría de los cuales vive en África y Asia, más de un tercio son niños cuyos nacimientos no han sido registrados, advirtió el Banco Mundial, que lleva adelante el programa Identificación para el Desarrollo (ID4D).

La situación es particularmente grave en áreas geográficas donde la población enfrenta pobreza, discriminación, epidemias o conflictos armados. Una de las principales es la distancia que separa a las personas de los servicios del Estado.

Tramitar una tarjeta de identidad puede implicar un viaje de cinco días en bote para personas que viven en la Amazonía, explica Carolina Trivelli, exministra de Desarrollo de Perú y miembro del consejo del ID4D. Además, las familias suelen simplemente desconocer la importancia de registrar un nacimiento y las consecuencias negativas de no hacerlo, sobre todo en países como Somalia, Liberia o Etiopía.

Y aunque sean conscientes, “el costo puede ser agobiante” para gente ya muy pobre, dice Anne-Sophie Lois, representante de Naciones Unidas y directora en Ginebra de la organización de ayuda a la infancia Plan International.

Como resultado, millones de niños en África y Asia sólo tienen su primer contacto con el Estado cuando tienen edad para ir a la escuela. Pero “a menudo se requieren certificados de nacimiento para inscribirse o tomar un examen”, dice Lois.

El clima político también desanima a muchas familias a tener un documento oficial. “Las personas tienen miedo de ser identificadas como de un grupo étnico o de una nacionalidad. El gobierno, tristemente, a veces tiene preferencias por algunos grupos ante otros”, explica Trivelli.

En muchos países, los nacimientos fuera del matrimonio o después de una violación también se ocultan por temor a la discriminación. En China, la falta de registro de bebés ha sido deliberada desde hace tiempo para evitar sanciones por la política del gobierno de permitir un solo hijo.

Pero más allá de no poder ir a la escuela, estos niños son propensos a todo tipo de violencia: a trabajo forzado para los varones, al matrimonio precoz para las niñas, según Unicef . Estos niños sin papeles también se exponen a la trata de personas sin que se note su desaparición.

Para combatir este flagelo, las organizaciones trabajan en el terreno para identificar a estas personas “invisibles”. Y las tecnologías digitales son una formidable herramienta para “ proporcionar documentos legales y producir estadísticas . El desarrollo tecnológico permite que los servicios estatales y las organizaciones vayan a las poblaciones a recoger datos biométricos sin necesidad de grandes equipos.

Plan International, que lanzó la campaña “Cada niño cuenta” hace una década, ha ayudado a registrar a 40 millones de niños en 32 países. A través de una aplicación móvil, los jefes de las aldeas pueden notificar nacimientos y muertes en su comunidad. El Banco Mundial reconoce, sin embargo, que los sistemas de identificación centralizados pueden exponer a grupos vulnerables y recomendó un marco legislativo para proteger la privacidad y los datos personales.


Más de 1.100 millones de personas en el mundo son “invisibles” oficialmente, lo cual no sólo impide su acceso a servicios de salud y educación, sino que los vuelve vulnerables a violencia y abusos, un problema que preocupa a organismos internacionales.

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