“Mírenme aquí arriba, estoy en los cielos… voy a ser libre”
En el tema “Lazarus”, Bowie parece anunciar su final. El videoclip se estrenó tres días antes del fallecimiento.
ADIÓS BOWIE
La unanimidad en la crítica es clara: el nuevo disco de David Bowie podía llevar al artista a una nueva órbita de su impresionante carrera, una obra de senectud en la que alcanzó nuevas cimas creativas.
“Blackstar” se encuentra disponible en todo el mundo desde el pasado viernes. Lo que poca gente sabía, es que se trataba del legado del cantante y compositor, que falleció el domingo tras luchar durante mucho tiempo contra un cáncer llevado de una forma extremadamente discreta.
El título del álbum, por lo tanto, adquiere también un nuevo y sombrío significado, ya que algunas de las siete canciones que mezclan el rock con el jazz moderno se encuentran entre las composiciones más oscuras y melancólicas de la carrera de Bowie.
Una vez más, el artista se reinventó buscando como siempre sonidos diferentes. Para “Blackstar”, cuya portada preside una gran estrella negra, volvió a estar acompañado de su productor de años, Tony Visconti, y cuentó por primera vez con Donny McCaslin como director musical. Ambos, en ningún momento mencionaron el cáncer que afectaba al cantante, ese fue uno de los muchos secretos que Bowie guardó para él.
¿Deberían los oyentes adquirir “Blackstar” por su calidad o simplemente por el recuerdo de un icono del pop? La crítica es unánime: se trata de un gran trabajo, pero no es música para todo aquel que únicamente disfrute con los hits como “Heroes” o “Space Oddity”.
Visconti dio a “Rolling Stone” la clave: “El objetivo fue eludir de todas las maneras al rock and roll”. Por su parte, McCaslin contó a la revista “Uncut” que no necesitaron más de tres tomas para grabar cada canción y que Bowie fue “muy amable y generoso”.
Aquellos que temían que Bowie hubiera entrado ya en su retiro tras el lanzamiento de su disco de regreso “The Next Day” en 2013, se sorprenderá gratamente con los exaltados solos de saxofón de McCaslin, las improvisaciones de la banda, la notoria ausencia de guitarras en beneficio de la percusión, los experimentos electrónicos, y el sorprendente alejamiento de Bowie del clásico form ato de canción.
Definitivamente Bowie, el gran transgresor que cumplió el día del lanzamiento de “Blackstar” 69 años, descubrió a su edad avanzada el jazz moderno. “Blackstar” se conforma de únicamente siete canciones de larga duración que suman en total unos 40 minutos de música, muy lejos ya de hits como “Space Oddity”, “Life on Mars”, “Heroes” o “Let’s Dance”.
En su lugar, Bowie da rienda suelta a su tropel de excepcionales músicos de jazz reclutados en el club neoyorquino “55 Bar” y obliga a su voz perceptiblemente envejecida a brindar nuevamente una gran presentación.
Uno de los puntos altos del disco es “Lazarus”, canción que el británico escribió para su musical, llamado igual y protagonizado por Michael Hall, el actor protagonista de la serie “Dexter”, y que fue estrenado en Nueva York en diciembre de 2015.
En el vídeo de “Lazarus”, Bowie aparece atormentado y con los ojos vendados en una cama. Como el personaje bíblico que da el nombre a la canción, parece transitar entre la vida y la muerte. “Mírenme aquí arriba, estoy en los Cielos”, dice Bowie antes de aclarar: “voy a ser libre como el pájaro azul”, anticipa el artista. Y comenta: “¿No soy acaso así?”. El clip concluye con un Bowie que entra a un ropero-sarcófago y cierra la puerta.