Bajar un cambio y volver a conectar: pequeños rituales para hacer en casa
Cuando la agenda se llena de compromisos y pendientes, encontrar unos minutos para desconectar puede convertirse en una necesidad. Cómo transformar algunos gestos de cuidado en momentos de bienestar cuando el ritmo se acelera.
Bajar un cambio para conectar.
La rutina puede acelerarse sin que nos demos cuenta: trabajo, compromisos, responsabilidades y una agenda que parece no dar tregua. En medio de ese ritmo, encontrar unos minutos para una misma suele quedar último en la lista.
Pero no hace falta disponer de una tarde libre para bajar un cambio. Una caminata, escuchar música, leer, preparar algo rico o simplemente apagar las pantallas durante un rato pueden ayudar a desconectar.
La rutina de belleza también puede convertirse en ese momento. Una limpieza facial sin apuro, un masaje en el cuero cabelludo o una mascarilla son gestos cotidianos que, además de cuidar la piel y el cabello, permiten cambiar el ritmo.
Cuando el estrés también se hace visible
El estrés sostenido también puede manifestarse en la piel y el cuero cabelludo. “Cuando atravesamos situaciones de estrés, el organismo libera cortisol, una hormona que, cuando permanece elevada durante mucho tiempo, puede afectar el equilibrio natural de la piel y el cuero cabelludo. Esto puede favorecer la deshidratación, la sensibilidad y el empeoramiento de algunas afecciones cutáneas, así como también desencadenar problemas como la caspa”, explica la doctora Clara Hernández Gazcón, médica dermatóloga de Vichy. Por eso, prestar atención a estas señales también forma parte del cuidado. La clave está en encontrar maneras de hacer de algunos pasos cotidianos momentos más disfrutables.
Pequeños rituales
Limpiar sin apuro: convertir la limpieza facial en un momento de cuidado.
Masajear el cuero cabelludo: unos minutos pueden ayudar a liberar tensión.
Hidratar la piel: aplicar la crema con movimientos suaves y sin apuro.
Dejar actuar una mascarilla: aprovechar ese tiempo para escuchar música o leer.
Cuidar las manos: hidratar y masajear también puede ser un pequeño ritual. Bajar el ritmo antes de dormir: convertir la rutina nocturna en una señal de desconexión.
La rutina puede acelerarse sin que nos demos cuenta: trabajo, compromisos, responsabilidades y una agenda que parece no dar tregua. En medio de ese ritmo, encontrar unos minutos para una misma suele quedar último en la lista.
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