Protector Solar: los errores más comunes y como aplicarlo correctamente

Reaplicarlo durante el día y elegir la fórmula adecuada según cada tipo de piel son claves para una protección efectiva. Cuáles son los errores más frecuentes y qué recomiendan los dermatólogos.

Por Redacción

El protector solar es uno de los pasos fundamentales de cualquier rutina de cuidado de la piel, pero aplicarlo una sola vez por la mañana no siempre alcanza. El sudor, el agua y el roce de la ropa pueden disminuir su cobertura, por lo que la reaplicación resulta clave para mantener la protección durante el día.

Según explica Leisa Molinari, médica dermatóloga y especialista en cáncer de piel, el protector solar debe formar parte de la rutina durante todo el año, incluso en días nublados. La recomendación es renovarlo cada dos o tres horas durante la exposición y volver a colocarlo después de nadar, transpirar intensamente o secarse con una toalla.

Cómo elegirlo


No todas las pieles necesitan la misma fórmula. Para las pieles grasas o con tendencia al acné, se recomiendan texturas livianas, oil-free y no comedogénicas. Las pieles secas, en cambio, pueden beneficiarse de fórmulas más cremosas e hidratantes, mientras que para las mixtas los fluidos y geles son buenas alternativas.

En el caso de las pieles sensibles, los protectores minerales con óxido de zinc o dióxido de titanio y sin perfume pueden ser una opción. Para quienes tienen manchas o melasma, los protectores con color y óxidos de hierro aportan un beneficio adicional frente a la luz visible.

En cuanto al factor de protección, los especialistas recomiendan utilizar FPS 30 o superior, preferentemente FPS 50 ante exposiciones prolongadas. También es importante elegir productos de amplio espectro, que protejan frente a los rayos UVA y UVB.

Los errores más comunes


Uno de los descuidos más frecuentes es utilizar menos cantidad de la necesaria. Para el rostro, una referencia práctica es la regla de los dos dedos: colocar dos líneas de producto sobre los dedos índice y mayor y distribuirlas de manera uniforme.

Otro error habitual es olvidarse de reaplicarlo durante el día o dejar zonas expuestas sin protección, como las orejas, el cuello, la nuca, los labios y el dorso de las manos.

También es importante no reservar su uso exclusivamente para los días de sol, controlar la fecha de vencimiento y no confiar únicamente en el maquillaje con FPS.

Claves para una protección efectiva


  • Reaplicar el protector cada dos o tres horas durante la exposición solar.
  • Volver a colocarlo después de nadar, transpirar intensamente o secarse con una toalla.
  • Elegir FPS 30 o superior y protección de amplio espectro.
  • Aplicar una cantidad suficiente: para el rostro, se puede utilizar la regla de los dos dedos.
  • No olvidar las orejas, el cuello, la nuca, los labios y las manos.
  • Elegir la textura según las necesidades de cada piel.
    No utilizar productos vencidos ni confiar exclusivamente en el maquillaje con FPS.
  • Complementar la protección con sombrero, anteojos de sol, ropa adecuada y sombra.
  • Si hay maquillaje, los sticks, las brumas y los protectores en polvo pueden facilitar los retoques durante el día, aunque no reemplazan una aplicación inicial correcta ni garantizan por sí solos una cobertura suficiente.
  • La clave está en elegir una fórmula adecuada, aplicar la cantidad necesaria y renovar la protección con frecuencia.
  • La constancia es una de las principales aliadas para prevenir el daño solar.

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