Colombia gira a la ultraderecha: Abelardo de la Espriella fue elegido presidente en un ajustado balotaje

El candidato sin experiencia política, y que cuenta con el firme respaldo de Donald Trump, se impuso por un estrecho margen ante el senador oficialista Iván Cepeda. Su asunción marcará el fin del gobierno de Gustavo Petro, quien adelantó que solo reconocerá los resultados tras el escrutinio definitivo.

Redacción

Por Redacción

Foto: Gentileza.

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En una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país, el ultraderechista Abelardo de la Espriella fue elegido como nuevo presidente de Colombia. De acuerdo con los datos del conteo preliminar emitido por la autoridad electoral, el jurista de 47 años se impuso en el balotaje con una cifra que rondó el 49,7% de los sufragios, superando por un margen muy estrecho al senador oficialista Iván Cepeda, quien alcanzó el 48,5%.

El triunfo de De la Espriella, que asumirá el poder el próximo 7 de agosto en una ceremonia que tendrá como sede una base militar, marca un giro radical en el rumbo político de la nación sudamericana. Su victoria pone fin a la gestión de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, quien se encontraba impedido por ley para buscar la reelección y había apostado por Cepeda como el continuador de un proyecto basado en el fortalecimiento de los programas sociales.

Frente a la paridad de los números, el actual mandatario decidió mantener la cautela. A través de sus redes sociales, Petro aseguró que únicamente reconocerá a un ganador cuando finalice el escrutinio oficial consolidado, un proceso que puede tardar varios días.

El líder izquierdista remarcó que nadie puede autoproclamarse presidente en esta instancia e hizo hincapié en que la realidad electoral arrojó como saldo un país partido por la mitad.


Las propuestas de «El Tigre» y el alineamiento con Trump


De nacionalidad colombiana y estadounidense, De la Espriella supo capitalizar un discurso antisistema que lo posicionó rápidamente como un fenómeno político de la mano de un electorado exhausto por la inseguridad. Apodado «El Tigre», el presidente electo promete un programa de gobierno drástico: el recorte del tamaño del Estado en un 40%, la construcción de megacárceles, la habilitación para el porte de armas por parte de civiles, la aprobación del fracking para la industria petrolera y el objetivo a largo plazo de dolarizar la economía.

En materia de seguridad civil y política exterior, el futuro mandatario se erigió como un enemigo acérrimo de la llamada «paz total» impulsada por el oficialismo y prometió una ofensiva militar sin tregua contra los grupos armados narcotraficantes.

Para llevar adelante estos ataques y ejecutar fumigaciones masivas de narcocultivos, anticipó que buscará el respaldo directo de Washington y de Israel. En ese sentido, su discurso a favor de las fuerzas del orden y del sector empresario se asemeja al de otros mandatarios de la región, como el salvadoreño Nayib Bukele y Javier Milei.

El rol de los Estados Unidos fue un factor determinante en el desarrollo de los comicios, fuertemente marcado por el abierto respaldo de Donald Trump hacia el candidato opositor. Durante la contienda, De la Espriella prometió una alianza sin precedentes con la Casa Blanca e incluso amenazó públicamente con llevar a Gustavo Petro ante la justicia norteamericana.

Además, el abogado deslizó la posibilidad de revisar la permanencia de Colombia dentro de organismos multilaterales históricos como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos.


Un clima de festejo, tensión y polarización extrema


Los resultados del balotaje generaron reacciones profundamente divididas en las calles del país. En la ciudad caribeña de Barranquilla, considerada el principal bastión político del flamante presidente electo, cientos de seguidores celebraron con bocinas y cánticos el inicio de un cambio que promete garantizar el orden y reactivar el crecimiento empresarial.

Por el contrario, en Bogotá y otras regiones de fuerte arraigo oficialista, los simpatizantes de la izquierda expresaron su preocupación frente a la posible vulneración de los derechos civiles y denunciaron el perfil autoritario del nuevo líder.

La figura de De la Espriella no está exenta de grandes polémicas que alimentan la polarización. A su nula experiencia en la gestión pública, se le suman severas críticas por parte de sus detractores debido a sus frecuentes comentarios machistas y homofóbicos.

En el plano netamente profesional, su trayectoria como abogado privado estuvo bajo la lupa por haber asumido la defensa judicial de paramilitares vinculados al narcotráfico, un antecedente que generó controversia en medio de una campaña manchada por la violencia, la aparición de drones explosivos y el asesinato de un candidato presidencial.

Con información de Associated Press.


En una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país, el ultraderechista Abelardo de la Espriella fue elegido como nuevo presidente de Colombia. De acuerdo con los datos del conteo preliminar emitido por la autoridad electoral, el jurista de 47 años se impuso en el balotaje con una cifra que rondó el 49,7% de los sufragios, superando por un margen muy estrecho al senador oficialista Iván Cepeda, quien alcanzó el 48,5%.

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