Tensión en Suiza: los comentarios de Donald Trump ponen en jaque el acuerdo de paz en Medio Oriente

Las conversaciones de alto nivel sufrieron un revés tras los explosivos mensajes del presidente estadounidense, que generaron una dura respuesta de Irán. Mientras el vicepresidente JD Vance encabeza la delegación de Washington, los mediadores buscan destrabar un pacto vital que incluye el cese al fuego en el Líbano, el programa nuclear y el control del estrecho de Ormuz.

Redacción

Por Redacción

Foto: Gentileza.

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Lo que se perfilaba como una jornada de intensas negociaciones diplomáticas en la ciudad suiza de Obbürgen sufrió un drástico estancamiento tras un violento choque verbal a la distancia. Las conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán, destinadas a sellar un acuerdo interino para poner fin a la guerra en Medio Oriente, tuvieron un inicio sumamente tenso este domingo luego de que Teherán se ofendiera por las amenazas públicas de Donald Trump, lo que obligó a los mediadores de Pakistán y Qatar a redoblar sus esfuerzos para mantener el proceso a flote.

El conflicto estalló cuando el mandatario estadounidense lanzó una dura advertencia a través de sus redes sociales, exigiendo el fin de las hostilidades en Medio Oriente.

“Irán debe detener inmediatamente a sus esbirros altamente pagados en Líbano de causar problemas. Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán muy duro, como lo hicimos la semana pasada, ¡sólo que más duro!”, sentenció Trump.

La respuesta de la República Islámica no se hizo esperar y llegó por intermedio de su principal negociador, Mohammad Bagher Qalibaf, quien utilizó la plataforma X para replicar: “Mejor que sean cuidadosos con sus declaraciones. Nuestras fuerzas armadas están preparadas para responderles de una manera diferente. Ellos pueden seguir hablando, somos nosotros quienes actuamos”.

Tras este cruce, los medios estatales iraníes reportaron que las negociaciones habían ingresado en una “fase difícil”.

La delegación de Teherán calificó el mensaje de Trump como «insultante», mantuvo un encuentro privado con los mediadores qataríes y decidió abandonar temporalmente el lugar de negociación, luego de haber concretado una reunión previa de 80 minutos con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y los negociadores Steve Witkoff y Jared Kushner.


El Líbano como prioridad y el control del estrecho de Ormuz


Más allá de la tensión diplomática, las partes se encuentran inmersas en una carrera contrarreloj de 60 días para definir los detalles técnicos de un acuerdo que tendrá enormes implicaciones para la economía y la seguridad mundial. Antes de avanzar sobre otros puntos, Irán exige centrar las discusiones en el Líbano, donde el ejército de Israel combate intensamente a la organización Hezbollah.

Si bien un nuevo alto el fuego negociado el sábado en territorio libanés parecía resistir, y el ejército israelí anunció el levantamiento de las restricciones de movimiento cerca de la frontera, el escenario sigue siendo frágil. Ni Israel ni Hezbollah han firmado formalmente el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. De hecho, el primer ministro Benjamin Netanyahu prometió mantener a sus fuerzas en el sur del Líbano hasta neutralizar cualquier amenaza, mientras que la milicia respaldada por Teherán se niega a detener sus ataques si las tropas israelíes no se retiran de la zona.

Otro de los ejes centrales del cónclave en Suiza es la situación en el estrecho de Ormuz. Washington presiona a Teherán para que se comprometa a mantener abierto este paso vital para el comercio mundial. Según el nuevo acuerdo, los buques comerciales pueden transitar por allí durante 60 días sin cargo, aunque no se excluye la futura imposición de tarifas por parte de Irán. Ante esto, Trump lanzó su propia amenaza y advirtió que Estados Unidos impondrá peajes si no se alcanza un acuerdo definitivo en ese plazo, justificando que el dinero será cobrado por “servicios prestados como el Ángel Guardián de los países de Oriente Medio”.


El debate nuclear, los fondos congelados y la interna republicana


El pacto interino firmado por Trump y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, contempla importantes concesiones económicas: le permite a Teherán vender su petróleo libremente de manera inmediata y allana el camino para acceder a miles de millones de dólares en activos que actualmente se encuentran congelados por las sanciones internacionales. En ese sentido, un miembro del equipo negociador iraní adelantó que ya se alcanzó un borrador sobre “exenciones temporales de sanciones para el petróleo y los derivados”.

A cambio de este alivio financiero, el acuerdo le exige a Irán que diluya su reserva de uranio altamente enriquecido. Sin embargo, Pezeshkian desafió esta cláusula el domingo al declarar que su país “nunca retrocederá del derecho a enriquecer uranio” y que la otra parte está obligada a aceptarlo.

Esta postura provocó la furia de Trump, quien durante una entrevista con la cadena Fox News le exigió a su homólogo que cuidara sus palabras y amenazó directamente con tomar el control del país islámico.

Mientras los mercados globales miran de reojo el conflicto —los futuros del petróleo cayeron casi un 8% tras el anuncio del pacto—, el acuerdo también desató una tormenta política dentro de Estados Unidos.

La figura de JD Vance quedó bajo un estricto escrutinio, justo cuando evalúa una posible candidatura presidencial para 2028. Tanto el vicepresidente como Trump han recibido duras críticas por parte del ala dura del Partido Republicano, que comparó esta iniciativa de manera desfavorable con el pacto nuclear firmado durante la administración de Barack Obama.

Con información de The Associated Press.


Lo que se perfilaba como una jornada de intensas negociaciones diplomáticas en la ciudad suiza de Obbürgen sufrió un drástico estancamiento tras un violento choque verbal a la distancia. Las conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán, destinadas a sellar un acuerdo interino para poner fin a la guerra en Medio Oriente, tuvieron un inicio sumamente tenso este domingo luego de que Teherán se ofendiera por las amenazas públicas de Donald Trump, lo que obligó a los mediadores de Pakistán y Qatar a redoblar sus esfuerzos para mantener el proceso a flote.

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