“No todos estamos dormidos”
¿Por qué existe tantísimo dolor en las calles? ¿Por qué nos asesinamos en tiempo de paz? ¿Por qué nos causamos dolor y sufrimiento? ¿Es que somos el resultado de un pasado tortuoso? ¿Somos producto de la violencia, de la extrema pobreza? ¿Acaso sufrimos bombardeos, hambruna o grandes epidemias? Porque veo hacia el mundo y desde mi ignorancia entiendo que no hemos atravesado las terribles desgracias que aquejaron al mundo en los últimos cien años, estuvimos perpetuos en una región ajena a las atrocidades que se llevaban a cabo del otro lado del mundo. Tuvimos años oscuros de secuestros y de matanzas en los que el terror predominó y tuvimos nuestra historia de guerra con cientos de héroes olvidados… Pensé, por lo que mis mayores decían, que “pudimos superar” estos años oscuros, estas horas grises, como sociedad, pero ese dolor no se supera, no se olvida… Tenían ellos la obligación de aprender. Nuestros mayores, quienes vivieron esos años, tenían la obligación de forjar generaciones pensantes que amaran y respetaran la vida, que tuvieran un gran corazón, de instinto solidario y de carácter pacífico, para nunca más repetir la historia… ¿En qué se falló? Hoy no son uniformes los que asesinan, secuestran, los que riegan las calles con dolor y sufrimiento. Hoy lo hacen nuestros niños… nuestros jóvenes… Hoy los “sembradores de mal” son niños, sin conciencia sobre la vida y la muerte, con aflicciones como vicios o ambientes macabros donde fueron criados… Un pequeño gesto en un breve espacio de tiempo llamada “niñez” lo cambia todo. Un gesto, una demostración de amabilidad, de bondad, de amor, a temprana edad, demostrando el valor de una vida, de todas las vidas, demostrando lo grandioso que puede ser el mundo pese a cualquier adversidad y enseñando a buscar el bien como si fuera el mayor de los tesoros, generando consciencia sobre la muerte y respeto a cada uno de los que respiramos el mismo aire y somos alumbrados por el mismo sol. Darles una señal de esperanza ante cualquier situación penosa que estén atravesando, un respiro ante el sufrimiento que estén padeciendo (donde fuera que se suceda), demostrándoles tolerancia y comprensión, diciéndoles que el peor castigo es desaprovechar sus vidas arruinando otras… Seguramente eso nos entregará a cambio futuro policías, bomberos, médicos, albañiles, maestros, políticos, abogados, desempleados y trabajadores, vecinos, y desconocidos, jóvenes con un corazón mucho más comprensible del mundo que les rodea, de lo importante que son sus vidas y la de los demás… Que sepan que de toda situación se puede salir o al menos pueden esforzarse por intentarlo, que existen injusticias pero pueden ser parte de la solución y que existe la bondad en los demás, como la tiene que existir en ellos con el único fin de vivir esta vida de la mejor manera posible… Mostrar que no todos estamos dormidos en nuestros refugios tras nuestras ambiciones personales y nuestros propios objetivos… Humberto Capobianco DNI 28.919.146 Plottier
Humberto Capobianco DNI 28.919.146 Plottier