“Nostalgias virreinales”
Antes y después de 1810, una de las industrias domésticas más activas en el Río de la Plata era el noble oficio de la fabricación de velas y velones. Esta industria, a partir de la generación del 80 comenzó a sufrir crisis de creciente gravedad que la llevaron a un estado casi terminal a mediados del siglo pasado. Al llegar a los 70 el ciclo de decadencia comienza a ceder y a revertirse, y con los K la reactivación de la industria de las velas provoca sorpresa y admiración general. Es que la evolución inesperada de esta producción tan particular obedeció a las acechanzas del imperio del norte, que hicieron inevitable el fracaso del modelo K en el campo de la energía. En los demás asuntos el éxito del modelo es, naturalmente, rotundo. El hecho es que actualmente el consumo es muy superior a la capacidad de generación eléctrica, y esto trae contratiempos humillantes para nosotros en los quehaceres cotidianos y para el gobierno, al forzarlo a la ineludible necesidad de comprarle energía al extupamaro Mujica a precios altísimos. Pero no hay mal que por bien no venga. Lo que nos está pasando es una bocanada de aire fresco histórico que hay que agradecerle al gobierno. Ante la falta de luz uno puede permitirse dejar volar la imaginación y evocar desde el pasado las voces de los vendedores ambulantes pregonando: “velas, velitas, velones, para alumbrar los salones”. Es el pasado que vuelve… A pesar de la década ganada. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca