Nuevos desafíos de Al Qaeda 3.0
La tercera generación de extremistas islámicos opera en una red atomizada y golpeada. Sin embargo, ha pasado de ser una organización elitista a tener base social. Por eso expertos plantean la necesidad de soluciones políticas, además de las militares.
Un hombre observa los destrozos en su aldea luego de un combate entre rebeldes islámicos y tropas francesas y del ejército en el norte de Mali
WASHINGTON.- La atomización progresiva de Al Qaeda en pequeños grupos desde los atentados del 11 de septiembre obliga a buscar soluciones políticas y no sólo militares para luchar contra la red, explican Dominique Thomas y Bruce Riedel, dos expertos entrevistados por la AFP. Dominique Thomas, especializado en movimientos yihadistas, es investigador asociado en el Instituto de Estudios del Islam y de las Sociedades del Mundo Musulmán en París. Bruce Riedel es un exanalista de la CIA, experto en terrorismo y en Al Qaeda en el Instituto Brookings de Washington. –¿Cómo evolucionó Al Qaeda tras los atentados del 11 de septiembre de 2001? Bruce Riedel: –Estamos siendo testigos del surgimiento de la tercera generación, lo que yo llamo Al Qaeda 3.0. La primera generación fue la que creó Al Qaeda y la que condujo los atentados del 11 de septiembre. La segunda comenzó con la caída del régimen talibán y finalizó con la muerte de Osama bin Laden y la primavera árabe. La tercera generación es a la que nos enfrentamos. Ésta representa una amenaza mayor que nunca, porque Al Qaeda se aprovechó de la primavera árabe, que ni provocó ni anticipó. Más precisamente, ha prosperado en áreas sin ley como el este de Libia, el norte de Mali, la península de Sinaí y regiones cada vez más importantes de Siria y encontró allí santuarios. Tiene más espacio para sus operaciones, para entrenar y conspirar, que desde la caída de los talibanes en el 2001. –¿Qué papel jugó la primavera árabe? Dominique Thomas: –(La primavera árabe) ofreció un espacio de libertad de expresión incomparable. Surgió desde Marruecos hasta Yemen, a través de Túnez, Libia y Egipto, esta nueva etiqueta, “Ansar al-Sharia”, los partidarios de la sharia. Esta etiqueta tiene sentido. Se le dio crédito, se le dio una base social que no existía antes. Al Qaeda era una organización revolucionaria elitista y clandestina. Hoy en día tiene una base social de grupos que no dudan en llamarse de Al Qaeda. La evolución –¿Cómo se sitúan los movimientos yihadistas actuales en relación con la matriz original? Dominique Thomas: –Todos los movimientos actuales se reconocen en la filosofía de Al Qaeda, pero no todos están afiliados. Los más afiliados son aquellos situados en la península arábiga. En lo que concierne a AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico), como hay exyihadistas que pasaron por Afganistán como Mokhtar Belmoktar, hay una reivindicación de la etiqueta de Al Qaeda pero no necesariamente vínculos importantes con figuras de Al Qaeda aún en Afganistán o en otros escenarios. AQMI es realmente una organización muy autónoma e independiente. –¿Cómo luchar contra esta amenaza? Bruce Riedel: –No hay una solución única. Debería haber un enfoque diferente para cada caso. Mali, esto concierne también a Libia, Argelia. Necesitamos una estrategia para terminar primero con el santuario, lo que el ejército francés se esfuerza por hacer. Y luego hace falta una nueva gobernanza que llene el vacío en estas zonas. Muchas de estas áreas jamás han sido bien administradas. El norte de Mali, el este de Libia, Siria, fueron administrados por Estados policiales durante décadas. Desde luego no queremos reemplazarlos por nuevos estados policiales. Pero si dejamos al mundo musulmán con una serie de espacios no gobernados del norte de África hasta el sur de Asia, Al Qaeda va a llenar ese vacío y crear santuarios que amenazan a América del Norte y Europa. Sin soluciones fáciles –¿Es posible una solución militar para erradicar a estos grupos? Dominique Thomas: –Para mí no es posible erradicar a Al Qaeda. Hace falta un tratamiento político, zona por zona, intentando crear procedimientos de des-radicalización y de diálogo con los yihadistas para ofrecerles una perspectiva política y de integración económico-social en los países donde se han constituido en polos de reivindicaciones. La solución militar no puede erradicar a Al Qaeda porque se basa en una filosofía que todavía tiene futuro, teniendo en cuenta los males políticos, económicos y sociales que aún afectan al mundo musulmán y al mundo árabe en particular. No es matando a dos o tres líderes con aviones no tripulados ni llevando adelante acciones militares a diestra y siniestra que se pondrá fin a una ideología. Bruce Riedel: –Eliminar a los altos responsables como Osama bin Laden es importante, pero no será suficiente. Hacen falta instituciones y que la diplomacia responda a los problemas que engendran las frustraciones. Si quieren acabar con Al Qaeda deben atacar los problemas que provocan la ira que nutre a los voluntarios de la yihad. Y en la parte superior de la lista está –no es de extrañar– la cuestión de Palestina.
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