Chubut: permisos de pesca en un mar turbulento

Un proyecto de Torres desató un vendaval de denuncias y acusaciones y demoró el inicio de la temporada. Empresas, Cámaras y sindicatos jugaron su partido. Qué dijo el gobernador.

“Un mar calmo no hace experto a ningún marinero”. Se puede ver escrito a mano alzada en las raídas paredes de almacenes cercanas a los puertos o en grafitis prolijamente estampados en las murallas de los espigones. No le vino mal releerlo al gobernador de Chubut Ignacio Torres tras una semana donde las aguas del mar se balanceaban turbulentas porque los conflictos de la pesca iban y venían, se ensanchaban en las páginas de los portales y estallaban lejos de la provincia entre denuncias y acusaciones.

Las idas y vueltas con la creación de dos permisos de pesca y la concesión a una empresa norteamericana con denuncias en medio del camino dejaron expuesta la fragilidad de algunos funcionarios del gobierno de Chubut ante situaciones límite y exposiciones ante la opinión pública que no pudieron manejar del todo bien.

“No hay nada de lo que se dice. En lo personal no tengo ninguna denuncia, todo se fue arreglando con el correr de las horas. Se firmó un acta y los barcos salen a pescar”, le dijo este sábado Torres a diario RIO NEGRO. Y agregó: “Se intentó presionar el gobierno con operaciones burdas. Nos inventaron coimas, espionaje, extorsiónes y hasta lavado de dinero. Todo con intenciones que ya vamos a contar en el momento oportuno. Hasta inventaron una página web “trucha” con informaciones falsas que no tardaron en desvanecerse”.

Todo comenzó cuando la semana pasada el gobernador Ignacio Torres envió a la Legislatura un proyecto para crear dos nuevos permisos de pesca que tenían nombre y apellido, pero ante la mínima presión de las cámaras del sector optó por retirarlos.

La oposición legislativa aprovechó una de las pocas posibilidades que le dio la administración provincial para hacer pedidos de informes, citar a funcionarios y de paso, sembrar un manto de dudas sobre la viabilidad del otorgamiento de los permisos.

En tanto, el gobierno debió soportar el acecho de publicaciones que colocaban a los funcionarios de mayor confianza del gobernador Ignacio Torres en el umbral de actos de corrupción que fueron desmentidos con energía por los involucrados, pero no dejaron de provocarle un daño.

Red Chamber es una empresa pesquera de capitales norteamericanos. Se había hecho cargo de otra llamada Alpesca que ya no opera en la provincia desde hace más de una década. Según el gobierno, Red Chamber no cumplió con los compromisos y le retiró la concesión. Se la otorgó a una empresa española llamada Profand.

Directivos de Red Chamber no se quedaron de brazos cruzados e hicieron una denuncia ante la justicia norteamericana porque entendían que le habían quitado sus derechos de manera ilegal. Y según versiones también hizo saber que le habían pedido una determinada cantidad de dinero (algo más de 6 millones de dólares) para dejarla volver a operar.

La publicidad de este supuesto acto ilegal hizo que el gobierno volviera sobre sus pasos y en menos de 48 horas le devolviera a Red Chamber los derechos para la explotación de la ex Alpesca. Y la empresa se comprometió a realizar una millonaria inversión con la construcción y puesta en marcha de una planta en Trelew. “Si la hubiéramos extorsionado o pedido dinero ¿cómo es posible que comprometa una inversión millonaria?, se preguntó Torres en la charla con este diario. “Todo esto es una maniobra que en su momento voy a destapar”, dijo algo ofuscado.

Andrés Meiszner, fiscal de Estado y señalado como el funcionario del gobierno que intentó arreglar el conflicto por medio de la entrega de dinero, salió a defenderse. Desmintió el hecho y amenazó con acciones legales.

Los dos permisos que Torres había plasmado en un proyecto de Ley quedaron para otra oportunidad. La oposición en la Legislatura no desaprovechó la oportunidad para realizar pedidos de informes y sembrar dudas sobre el accionar del gobierno en un tema tan sensible como es el de la pesca.

El gobierno sintió el cimbronazo internamente pero como suele suceder optó por dejar pasar el tiempo. Los pedidos de informes fueron aprobados por unanimidad en la Legislatura. La estrategia del oficialismo fue acompañarlos para quitarles fuerza.

Este sábado debía comenzar a las 0 horas la temporada de pesca. La sombra de Red Chamber sobrevoló el puerto y los barcos no salieron. Hubo reuniones, comunicados de las cámaras y los gremios y finalmente se firmó un acta tras el dictado de la conciliación obligatoria.

Entonces, la flota amarilla volvió a desafiar las aguas turbulentas del Atlántico buscando su tesoro más preciado: el langostino.

Mientras prepara un viaje a Estados Unidos (“Se llegó a decir que iba para “arreglar” el tema Red Chamber, algo que no existe”, dijo el mandatario) para buscar dinero fresco y afrontar el pago de deudas, Torres mastica bronca. Sintió que por primera vez le habían usurpado el privilegio de ir delante de las cosas y en un tema sensible y costoso. Aunque salió a defenderse y defender, nunca como antes se pudo haber sentido tambalear en medio de una tormenta.

Tal vez comprendió que navegar siempre en un mar calmo no lo hace experto. Igual que a los marineros.


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