Para los rebeldes es “una cortina de humo”
reportaje
ALEPO.- “Estados Unidos dijo al mundo que bombardearía Siria, pero después le ha dado miedo”, afirma en Alepo Abed Al Kaderi Asashe, un jefe militar de las fuerzas rebeldes que considera el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para destruir el arsenal químico del régimen como “una cortina de humo” para evitar una intervención militar. “Este juego está diseñado para que la revolución dure el mayor tiempo posible para así debilitar nuestras fuerzas y que las tropas del régimen acaben venciéndonos”, sentencia este líder del grupo rebelde Liwad Al Tawid. Mientras la diplomacia decide el destino de Siria, en Alepo dos de las unidades militares más importantes de los rebeldes -Liwad Al Tawid y Liwad Al Fatah- han decidido unir sus fuerzas en un acto celebrado en la base militar de Al-Moshat (norte de Alepo) ante 300 soldados. Juntas, las dos unidades cuentan con cerca de 13.000 soldados desplegados por todo el país y, aunque no esperan nada de Occidente, ofrecen su mano en caso de un hipotético ataque. “No queremos el ataque, pero si este se produce Estados Unidos encontrará un aliado muy poderoso”, afirma Abu Twfeka, representante de Liwad Al Fatah. En Alepo todas las tertulias giran entorno a la no intervención de EEUU contra el régimen de Bashar Al Asad. “Ahora Rusia y Estados Unidos han decidido que Siria entregue su arsenal de armas químicas. No es más que una cortina de humo que tiene como objetivo final que Israel, con su arsenal, acabe convirtiéndose en la única superpotencia en la región”, enfatiza Abed Al Kaderi Asashe. “A la comunidad internacional le da igual lo que ocurra en Siria, si realmente le importasen los sirios habrían intervenido hace mucho tiempo. A pesar de los 100.000 muertos que ha dejado la guerra, ahora deciden darle más tiempo a Asad”, comenta Abu Feras, jefe de relaciones públicas de Liwad Al-Tawid. “Los sirios nos hemos encontrado en medio de un juego que no entendemos. Rusia y Estados Unidos están probando quién es más fuerte de los dos mientras Asad aprovecha para continuar con sus ataques a hospitales y civiles”, señala por su parte Abed Al-Azieez Saleme mientras observa cómo sus hombres desfilan subidos en varios tanques y gritando “Allah u Akbar” (”Dios es grande”). (AFP)