Pecha Kucha tuvo su tercera noche
Recuerdos, repaso de vivencias, proyectos y concreciones integraron las exposiciones de los encargados de dar vida al tercer encuentro del evento.
ESPECTÁCULOS
Con la imagen de Astrid Klein saludando a los asistentes desde la pantalla comenzó el tercer Pecha Kucha en esta ciudad. Creadora junto a Mark Dytham del movimiento surgido en 2003, la arquitecta destacó desde Tokio el hecho de que el encuentro tuviera lugar en el Teatro La Baita, espacio que espera conocer pronto, sostuvo.
La primera exposición estuvo a cargo de Paula Fenoglio, responsable del escenario que recibe espectáculos locales y visitantes desde 2011. Respondiendo a la consigna, presentó “Remando entre butacas” a través de veinte fotografías. Escogió realizar un repaso por “las condiciones deplorables” en las que encontró el edificio hasta la inauguración y posteriores visitas de artistas de renombre. Entre los logros mencionó la integración al circuito teatral nacional; entre las realizaciones pendientes, el apoyo gubernamental. “No tengo un trabajo nuevo sino que ingresé a un mundo nuevo. Dicen que el teatro quita todos los males”, señaló.
Las imágenes hablaron de la orientación artística escogida por el fotógrafo Gustavo Caligaris. Más allá de la reproducción, de cumplir con el objetivo de fijar un momento, constituyen un instrumento para “reflejar pensamientos que forman parte de estas realidades construidas. Cuando el fotógrafo cierra un ojo para enfocarse en su objetivo, mira hacia adentro para resolver la imagen final” involucrando aspectos personales, definió.
Como la pintura, nacida para inmortalizar un momento o situación y luego fue adquiriendo aportes artísticos, la fotografía “recurre a procesos revitalizantes acercándose a lo que sentimos”.
Convocada para referirse a Café Pendiente, Julieta Nadia Pérez inició su presentación con un recuerdo de su niñez cuando su madre entregaba ropa y comida a quien tocaba timbre en su casa en Buenos Aires.
Con ese espíritu en Puerto Madryn integró una sociedad protectora animales y visitó pueblos rurales. Una vez instalada en esta ciudad puso en práctica el proyecto surgido en Italia que consiste en dejar pagado un café para personas en situación de pobreza o de calle. “Como el problema más importante es el social, también es luchar contra la discriminación, la finalidad es crear lazos de conciencia”, apreció. A los comercios locales adheridos, sumaron tres en El Bolsón. “Que un café sea doble, que esa costumbre (incluya) pensar en el otro”, apeló.
Lorraine Green repasó su trayectoria artística, incluyendo su residencia en Buenos Aires desde donde regresó como egresada de Bellas Artes y un relevamiento de flora de la estepa patagónica junto a Marcela Ferreyra que fructificó en un libro publicado en 2012.
Conocimientos adquiridos a través de familiares directos que la introdujeron al mundo de las aves, las plantas, los libros y la escritura incentivan su motivación de “dibujarlo todo”.
Desde la hidrografía puesta en práctica con la asistencia de gotas de lluvia sobre un papel escrito a la recreación de anotaciones de viajes realizados por exploradores como Francisco Pascasio Moreno o Guillermo Cox, su obra integra a la naturaleza, “una buena herramienta para aprender”. Procura que sus creaciones concluyan con una página en blanco, “nunca sé qué puede aparecer”, dijo.
El escritor Mat 16 expuso sobre “Letras encendidas” leyendo un texto mientras la pantalla reproducía dibujos propios y fotografías. Autor los libros Bienvenidos a Ciudaventura y La Última Búsqueda, forma parte de la Asociación Tolkien. El público asistió al diálogo pródigo en imágenes y reflexiones entre un viejo y un joven.
Karina hizo referencia luego al emprendimiento comercial “La Liebre de Marzo” nacido bajo la premisa de construir juguetes sencillos que contribuyan a desarrollar la fantasía creadora de los niños. Durante su presentación apeló a la responsabilidad de los adultos como referentes y portadores de “calor, seguridad y abrigo a través de la palabra”, semillas a sembrar para “un mundo mejor para todos”.
Tras un receso, llegaron las exposiciones de María Fernanda Aldana –integrante junto a su hermano Cristian de la banda de rock El Otro Yo-, Manuel Rapoport –creador, con Martín Sabattini, del estudio de diseño y productora Designo-Patagonia-, la artista plástica Nadia Guthmann, el creador del Archivo Visual Patagónico Federico Silin, la diseñadora gráfica Jimena Díaz Ferreira y la bailarina Mónica Vega. La actriz y directora de teatro Sol Alonso se excusó de participar por una afección en las cuerdas vocales.
Una de las más celebradas, durante su presentación el diseñador industrial Manuel Rapoport hizo referencia a invitaciones para exponer en Inglaterra y Amsterdam. Luego de sus “banquitos materos que se reproducen bastante bien”, ofreció un recorrido por diversas intervenciones urbanas. Como la propuesta para calles bonaerenses que permanecían solitarias durante los fines de semana: una plaza móvil. O la realizada en Córdoba instalando mobiliario urbano y que sorprendiera por su permanencia y cuidado comunitario. En el ámbito local destacó el Paseo de las Picadas, “un valiosísimo espacio” para mostrar el popurrí creativo de la ciudad. Presentó además su proyecto para instalar una usina de industria cultural en algún edificio o salón reciclado.
Nadia Guthman propuso un recorrido por sus originales esculturas en malla metálica. Doctora en Biología, su obra artística ha merecido múltiples distinciones. En el material utilizado confluyen conceptos como el tejido biológico y el límite que representa con la rotura de la imagen preconcebida con “un adentro” simbolizando un ecosistema. “Mansedumbre”, por ejemplo, representa las leyes de flexibilización laboral; el buey con un perro mordiéndolo en cuya sombra proyectada es revelado lo oculto. O en “Introducción” donde mara y liebre compiten por su supervivencia, aludiendo no sólo al desplazamiento ecológico sino también a la marginación sufrida por los pueblos originarios.
“Soberanía argentina” evoca la potencia y la abundancia del territorio en una vaca que contiene un ternero enflaquecido que alimenta a un buitre. Alude a la minería a cielo abierto, aunque luego adquiriera otras significaciones.
La década del 30, el impulso otorgado por Parques Nacionales a la ciudad y su convivencia con aquella imagen de colonia pastoril, fue el tema expuesto por Federico Silin a través de registros fotográficos históricos.
Jimena Díaz Ferreira ofreció un repaso por veinte diseños realizados para producciones discográficas “que no fueron” y cuyo rechazo generara frustraciones.
El cierre estuvo a cargo de la bailarina Mónica Vega quien tras su exposición coprotagonizó un cuadro de danza basado en “Corazón delator” interpretado por Gustavo Cerati.
DeBariloche