Picana no, pero…



Al reflexionar sobre el humor y el terrorismo de Estado, en su libro Florencia Levín sostiene que en “Clarín” Fontanarrosa no mencionó la picana eléctrica. Destaca, sin embargo, que “abordó, en cambio, junto a Crist, imágenes que recortaron el momento previo a la ejecución de prisioneros en la clandestinidad. Ambos publicaron en la contratapa una serie de referencias a situaciones de cautiverio, condición que quedó expresada en las barbas crecidas y las desordenadas cabelleras con las que fueron presentadas las víctimas, así como también en las vendas que invariablemente cubren sus rostros. Sus verdugos, presentes en la escena, están caracterizados, asombrosamente, como miembros de las fuerzas represivas con botas, gorras, insignias, escudos y medallas, además de espesos bigotes y lentes oscuros. “La introducción del humor negro en estas viñetas tendió a disolver o suavizar el dramatismo de las imágenes. Por ejemplo, en Fontanarrosa: “¿Ve? ¡Disgustos como éste del fusilamiento son los que me aumentan el colesterol!”, comenta un prisionero estaqueado mientras es observado con cierta sorpresa por un militar que porta un cigarrillo en su mano ); “Ya sé, ya sé. ¡No me diga! Vamos a jugar a la gallinita ciega”, dice otro en una viñeta de Crist a un uniformado que le está vendando los ojos mientras detrás cuatro soldados escoltan la escena con largos fusiles apuntando al cielo”. (Tramo del libro de Florencia Levín, págs. 180-181. Todas las viñetas mencionadas por la autora están publicadas en la edición del trabajo).

Roberto Fontanarrosa ironizó sobre la torpeza de los militares.


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Picana no, pero…