“Poder compulsivo, de patota”

Por Redacción

Tratando de ver con toda la perspectiva posible, y no hablo de “objetividad”, ya que no la creo ni me cuadra auténtica –como ese embuste al que llaman ser “apolítico”– porque soy peronista y adhiero incondicionalmente al movimiento desde que en el 73 esperamos bajo las balas, en Ezeiza, la llegada de “El Viejo” a la Argentina, con respecto al paro del 10 de abril pienso lo siguiente: me parece que luce de una transparencia meridiana el objetivo que lo motorizó. Desde luego, nada tiene que ver –como se anuncia– con el interés de promover conquistas para los trabajadores, sino con algo mucho más “descarnado” si se quiere, por usar un término más o menos acorde con lo que pienso. Esto es, desplegar una herramienta de poder ante los ojos del gobierno. Poder compulsivo, de patota, de señalamiento posicional, de presencia. Al estilo, por ejemplo, y salvando las distancias, del que los norteamericanos usan desplegando sus aviones, ejércitos y flotas frente a un país al que quieren amedrentar. No se habla –o sí, pero como camuflaje, ilusorio fuego de artificio– de justicia, ni del bien común, ni de los derechos conculcados de los trabajadores, no . Nada de eso cuenta aquí en verdad, ni en lo más ínfimo, como ingenuamente cree más de uno. La ética no acudió ni por asomo a esta cita. Lisa y llana muestra de poder mafioso, con el apoyo de la “entente” corporativa en pleno. La que ha puesto todas las fichas a jugar, las que se echan para preservar, a como dé lugar, la salvaguarda de los intereses, los privilegios afectados y toda la compleja trama con la que se intenta sostener un esquema de status quo eterno. Ese que, desde Perón, un matrimonio más un pueblo que se le fue sumando intentan locamente (bien por la locura sagrada en este caso) discutir, a favor de la ética superior, los valores y la auténtica justicia. Partida de ajedrez que de un lado del tablero agrupa los sentimientos de verdadera transformación de las mayorías siempre postergadas hasta el 2003 y del otro, la desesperada necesidad de mantener el andamiaje retrógrado que justifique su existencia. Ni más ni menos, me parece (se reciben al pie los anónimos insultos habituales). Alejandro Flynn DNI 12.566.136 Neuquén

Alejandro Flynn DNI 12.566.136 Neuquén