Chubut: Torres salió ganador después de una sesión en la que abundaron los reproches y el silencio
Finalmente, la Legislatura aprobó el convenio entre YPF y el gobierno provincial se quedará con todos los bienes de la petrolera. Pero hubo un tema del que nadie habló.
Ignacio Torres y Diego Santilli.
Sin demasiados sobresaltos tras una sesión de la Legislatura provincial donde abundaron tensión y reproches, el gobernador de Chubut Ignacio Torres obtuvo lo que quería: la sanción de dos leyes que por un lado le dejarán en sus manos los bienes que YPF deja en Comodoro Rivadavia y por el otro podría allanarle el camino a una reelección segura. Cerró así una semana en la que se dio el gusto de reunirse con el flamante jefe de Gabinete y ministro del Interior a la vez Diego Santilli de quien se trajo la promesa del envío de fondos para completar obra pública en la provincia. “Voy a ir a verlo con una listita”, había anticipado Torres.
Se presumía que el joven mandatario había dejado todo aceitado este jueves porque mientras se desarrollaba una sesión clave que iba a demostrar que aún mantiene el manejo de la casa de las leyes (y lo demostró) él tomaba tranquilamente un café con Santilli, sonriendo para la foto que claro, pasó por alto el momento en que le daba su “listita” al nuevo hombre semifuerte del gobierno nacional.
Que llegó no solo para intentar que el gobierno retome el mejor camino sino también para que se pierda entre la hojarasca del poder, el “bochorno Adorni”, el ex dueño del gabinete de Javier Milei que tardó mucho más en ponerle “fin” a su oscuro pasó por la función que a las cataratas de twist que solía postear en épocas en que nadie sabía de su vínculo con generosas jubiladas y transacciones millonarias con contratistas.
Torres había comenzado una batalla verbal y virtual con el intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, quien opuso férrea resistencia al convenio por el cual YPF dejaba todos sus bienes de la ciudad al manejo discrecional de la provincia porque pretendía que pasen a manos del municipio que maneja. Para Torres “era una maniobra para usarlos en las elecciones que se vienen” y para Othar “significaba un despojo”.
La batalla fue escalando al punto que sumó otros intérpretes. Funcionarios del gobierno que hablaban de las bondades que el traspaso a la provincia traería para los habitantes de Chubut y legisladores nacionales y provinciales y dirigentes del Justicialismo (partido al que pertenece el intendente de la ciudad petrolera) que aprovechaban la puesta en escena de la pelea para poner en escena lo que consideraban algunas debilidades del gobierno ya pensando en la estrategia del desgaste con vistas a las elecciones del año que viene.
Es verdad que toda esta discusión que fue escalando le pasó por el costado a la comunidad de Chubut, preocupada por otros temas que lastiman su vida cotidiana. Pero en la burbuja política estalló como una bomba de neutrones y pareció poner a prueba el poder de un lado y del otro.
Desde esa mirada, Torres salió airoso porque en definitiva y aunque el intendente comodorense amenace con judicializar la sanción de la ley que ratificó el convenio, los resultados provisorios le dan una ventaja al gobernador y está en lo que haga de ahora en más ratificar su poderío, su manejo en la Legislatura y sus posibilidades de lograr la reelección.
En la sesión del jueves pasaron algunas cosas dignas de contar. Cuando se votó habilitar la reelección indefinida de los intendentes y jefes comunales, varios diputados del Justicialismo pontificaron sobre la importancia que tiene para la democracia “la alternancia en el poder”. Justo el PJ que tiene en su historia reciente intendentes y gobernadores del país con más de 30 años en sus sillones. O los de Chubut viven en otro país o son de memoria floja.
Durante la semana, el hijo del diputado y presidente del PJ Gustavo Fita, de nombre Aaron fue sorprendido por la policía conduciendo una flamante camioneta oficial de la Legislatura que no tenía patente ni atrás ni adelante y no está bien claro si Aaron es empleado de la casa de las leyes. Y si lo fuera, el caso está en discusión. Lejos de reprender a su hijo, Fita llegó al lugar, mostró su “chapa” de diputado, se enojó y gritó. Y como los policías ya están acostumbrados dejaron que todo pase, controlaron los papeles y se limitaron a labrar un acta que irá al tribunal de faltas y a la justicia. Tal vez tenían temor que sean declarados culpables y sancionados por cumplir con su deber.
La legislatura de Chubut es unicameral. La conforman 27 diputados. A la sesión del jueves concurrieron 26. La única ausente fue Tatiana Goic, que casualmente es de Comodoro Rivadavia.
Dicen que la complicidad “explora ese vínculo que une a dos o más personas a través de la confianza, el entendimiento silencioso y secretos compartidos. Ese lazo puede significar una responsabilidad moral en situaciones compartidas”.
25 diputados no hablaron del tema y Fita se definió como un “perseguido político”, sin dar demasiadas explicaciones. Ninguno de los 26 dijo palabra alguna de la camioneta sin patentes a la que detuvo la policía, la que manejaba el hijo del legislador y sobre la que se labró un acta.
Un entendimiento silencioso, un secreto compartido.
Sin demasiados sobresaltos tras una sesión de la Legislatura provincial donde abundaron tensión y reproches, el gobernador de Chubut Ignacio Torres obtuvo lo que quería: la sanción de dos leyes que por un lado le dejarán en sus manos los bienes que YPF deja en Comodoro Rivadavia y por el otro podría allanarle el camino a una reelección segura. Cerró así una semana en la que se dio el gusto de reunirse con el flamante jefe de Gabinete y ministro del Interior a la vez Diego Santilli de quien se trajo la promesa del envío de fondos para completar obra pública en la provincia. “Voy a ir a verlo con una listita”, había anticipado Torres.
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