Cómo es la estafa que sufrieron los estatales de Río Negro en el banco Patagonia

Una vez lograda la confianza del incauto, el procedimiento es de lo más sencillo.





La gente es desconfiada pero, como en la película «Nueve reinas», del genial Fabián Bielinsky, basta un ardid de lo más sencillo para que cualquiera se transforme en víctima de su propia candidez. Así fue como les sacaron información de sus cuentas a los clientes del banco Patagonia que fueron estafados por delincuentes cuya identidad aún no se conoce; la mayoría de ellos, empleados públicos de Río Negro.

El banco, que como agente financiero de la provincia de Río Negro, tiene todas las cuentas sueldo de los empleados públicos, desde la gobernadora hasta el ordenanza, está en plena etapa de evaluación del alcance de la estafa y averiguación del autor del delito.

Lo más sencillo es para atrapar al incauto es la llamada telefónica de un falso ejecutivo del banco para un trámite que jamás se haría de esa manera. Porque, bueno es recordarlo, nadie va a llamar desde un banco para pedir datos de ese tipo. Sí llaman para vendernos tarjetas de crédito, préstamos y pólizas de seguro, pero eso es otro asunto.

Hay una sofisticación en este tipo de delincuencia: no basta con una clave, para operar se requiere superar varias medidas de seguridad, incluido el número Token. Y lo consiguen.

Es muy probable que las víctimas de esta estafa hayan caído como chorlitos en esta telaraña de engaños, salvo aquellos que fueron estafados mediante procedimientos más relacionados con la clonación de tarjetas mediante procedimientos informáticos. Skimming (de “to skim”, que en inglés quiere decir leer rápido) se denomina este ardid.


Ahora sí que es fácil


Una vez que el estafador tiene los datos, puede transferirlos sin problemas y hasta hace poco hasta gestionar créditos al instante, preaprobados, que ofrecían los bancos y que ahora, por disposición del Banco Central, tienen trámites menos lubricados.

Para muchos estafados, la pérdida era doble: sin dinero en las cuentas y con la deuda de un préstamo a pagar.


Algunos consejos


Los consejos son siempre los mismos:

no busques la dirección electrónica de un banco por un buscador ni entres desde el link de un correo que te pudieran haber enviado.

nunca le des tu clave a nadie que te pida por mail o por teléfono en nombre del banco.

desconfiá de los premios que te dicen, por mail o por teléfono, que ganaste en un banco.

creá contraseñas seguras, con mayúsculas, minúsculas y números, fáciles de recordar pero difíciles de adivinar. No uses la misma clave para más de una aplicación y tratá de ir cambiándola con regularidad.


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