Desde Pablo VI hasta Francisco: cómo fueron las históricas visitas de los papas a América Latina a lo largo de los años

El primer pontífice en pisar tierras latinoamericanas fue Pablo VI hace casi 60 años, desde entonces su sucesores intentaron profundizar la relación con la región que concentra la mayor cantidad de fieles católicos.

Redacción

Por Redacción

Desde Pablo VI hasta Francisco: cómo fueron las históricas visitas de los papas a América Latina a lo largo de los años

Desde Pablo VI hasta Francisco: cómo fueron las históricas visitas de los papas a América Latina a lo largo de los años

El primer Papa en pisar suelo latinoamericano fue Pablo VI hace 58 años y marcó un hecho histórico. El pontífice aterrizó el 22 de agosto de 1968 en el aeropuerto El Dorado de Bogotá y cerca de dos millones de personas se agolparon a lo largo de la carretera que unía el aeropuerto con la catedral de la Plaza de Bolívar para recibirlo.

La imagen del Papa besando el suelo colombiano al bajar del avión circuló por todo el mundo y así inició una relación que, durante más de cinco décadas, sus sucesores intentaron sostener y profundizar con el continente que concentra la mayor cantidad de fieles católicos del planeta.

Cada visita papal a América Latina reflejó el pulso de su época: dictaduras militares, guerras, procesos de paz, crisis de fe, escándalos internos y transformaciones sociales.

El pionero: Pablo VI


El viaje de Pablo VI a Colombia duró 72 horas, pero su agenda incluyó cerca de una veintena de encuentros. El motivo principal era la inauguración del XXXIX Congreso Eucarístico Internacional y abrir la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Pero el hecho que dejó una huella más duradera fue su encuentro con los campesinos en Mosquera.

Pablo VI en Bogotá. Foto Vaticano News

Ante 300.000 trabajadores de la tierra, el papa Montini pronunció: «Conocemos sus condiciones de vida: son para muchos de ustedes condiciones miserables, a menudo inferiores a las necesidades normales de la vida humana. Ahora nos escuchas en silencio: pero nosotros escuchamos más bien el grito que se eleva de sus sufrimientos y los de la mayoría de la humanidad». En tanto, a los sectores de poder les exigió que abandonaran su «posición estática, que puede ser o parecer privilegiada», y se pusieran «al servicio de los que necesitan su riqueza».

El viaje de Pablo VI se concretó en plena efervescencia de la Teología de la Liberación, una corriente que sacudía a la Iglesia Latinoamericana y que buscaba articular el mensaje evangélico con la lucha contra la pobreza y la injusticia. El Papa no se alineó con esa corriente, pero tampoco la ignoró.

«Ni el odio, ni la violencia son la fuerza de nuestra caridad«, le dijo a los obispos del continente reunidos en la II Asamblea General del CELAM.

La figura del Papa del Concilio Vaticano II se transformó en solo tres días en la de un líder cercano y familiar para los colombianos.

Juan Pablo II y sus 18 viajes a América Latina


Juan Pablo II fue el que más visitas acumuló en América Latina, ningún pontífice lo igualó. Durante su pontificado, realizó 18 viajes apostólicos a la región y recorrió más de 20 países. Él mismo la bautizó como «el continente de la esperanza» durante su primer viaje internacional, en enero de 1979, cuando recorrió la República Dominicana y México.

Su llegada al territorio mexicano rompió esquemas porque fue la primera vez que un papa pisaba ese país, donde la Constitución prohibía las manifestaciones religiosas en espacios públicos. Las multitudes desbordaron las calles.

México y Brasil fueron sus destinos más frecuentes: visitó el primero en cinco oportunidades y el segundo en cuatro. Argentina, Perú y Uruguay recibieron al papa polaco en dos ocasiones cada uno. Juan Pablo II también recorrió naciones pequeñas, comunidades remotas y escenarios de conflicto.

El Papa llegó por primera vez a Argentina en junio de 1982, en plena guerra de las Malvinas. Fue una visita de emergencia que interrumpió una gira europea. El objetivo era único: pedir el cese del enfrentamiento armado entre el país argentino y Reino Unido.

El papa Juan Pablo II en Argentina

Luego regresó en abril de 1987 con un perfil más pastoral: presidió la II Jornada Mundial de la Juventud en la capital y recorrió Paraná, Rosario, Córdoba y Mendoza.

En 1998 llegó por primera vez a Cuba. Fue el primer papa en aterrizar la isla caribeña y desde allí lanzó una frase que resumió su postura: pidió que «el mundo se abra a Cuba y Cuba se abra al mundo».

Juan Pablo II a lo largo de sus viajes latinoamericanos mantuvo una postura equidistancia política: rechazó dictaduras y se distanció también de la Teología de la Liberación de corte marxista.

Benedicto XVI y sus dos viajes a América Latina


Benedicto XVI viajó a América Latina en dos oportunidades durante su pontificado.

Su primera visita fue a Brasil donde estuvo desde el 9 al 14 de mayo de 2007. El destino fue el santuario de Aparecida, patrona del país, donde inauguró la V Conferencia General del CELAM.

Benedicto XVI 

El pontífice trazó las líneas de una nueva evangelización para América Latina y el Caribe, además canonizó a Fray Galvão, el primer santo nacido en suelo brasileño. En esa misma conferencia tuvo un papel activo el entonces cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, quien seis años después se convertiría en su sucesor.

La segunda visita a la región fue del 23 al 29 de marzo de 2012, a México y Cuba. En Guanajuato celebró una misa en el Parque Bicentenario y se reunió con el presidente de ese entonces. En Cuba, donde ofició en la Plaza de la Revolución en conmemoración de los 400 años del hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre, mantuvo también un encuentro privado con Fidel Castro.

Ese viaje tuvo una consecuencia que nadie anticipó. Tras ese recorrido por México y CubaBenedicto XVI tomó la decisión de presentar su renuncia al pontificado, que se hizo efectiva el 28 de febrero de 2013. Fue la primera renuncia papal en casi 600 años.

Francisco, el papa argentino y sus visitas al continente


El 13 de marzo de 2013, la Iglesia Católica eligió por primera vez a un papa nacido en América Latina y argentino. 

Jorge Mario Bergoglio, que era arzobispo de Buenos Aires, tomó el nombre de Francisco y reorientó el perfil de los viajes apostólicos hacia las periferias, los pobres y los migrantes. En sus primeros diez años de pontificado visitó 10 países de la región.

Francisco en el papamovil. Foto Vaticano News

Su primer destino fue Brasil en julio de 2013 para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro. Su visita reunió cerca de cuatro millones de jóvenes de 175 países. Francisco reemplazo el papamóvil blindado por un vehículo abierto y ante la multitud lanzó una de sus frases más recordada: «¡Hagan lío!».

En julio de 2015 viajó a Ecuador, Bolivia y Paraguay. En Santa Cruz de la Sierra presidió una misa con dos millones de fieles y se reunió con el entonces presidente Evo Morales. Rezó ante la imagen de la Virgen de Copacabana y en ese recorrido pidió perdón por los crímenes cometidos contra los pueblos indígenas durante la conquista, un gesto sin antecedentes en la historia papal.

En Paraguay visitó el penal del Buen Pastor y recorrió el barrio Bañado Norte de Asunción, una de las zonas de mayor pobreza del país.

En septiembre del mismo año, Francisco se convirtió en el tercer pontífice en visitar Cuba. Desde la Plaza de la Revolución advirtió que «las ideologías atentan contra el desarrollo de la sociedad», se reunió con Fidel Castro y con el entonces presidente Raúl Castro, además decretó el Jubileo de la Misericordia en el marco del centenario de la consagración de la isla a la Virgen.

Del 12 al 17 de febrero de 2016, Francisco recorrió cinco ciudades de México en una visita que abarcó desde la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe hasta la frontera con Estados Unidos. Ante sus fieles, el Papa llamó a «no negociar con el demonio» y rezó por las víctimas de los «traficantes de muerte».

En Chiapas celebró una misa dedicada a los pueblos indígenas y pidió perdón por la exclusión histórica hacia ellos. En Ciudad Juárez visitó un centro de readaptación social y en “El Punto”, a metros del muro fronterizo con Estados Unidos, bendijo una cruz en memoria de los migrantes que cruzan hacia el norte. A los jóvenes, les pidió que no se dejaran “enganchar” por las redes del narcotráfico.

En 2017 visitó Colombia con la misión de acompañar el proceso de reconciliación nacional tras la firma de los acuerdos de paz con las FARC. Presidió en Villavicencio un Gran Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional, celebró cuatro misas campales entre el 6 y el 10 de septiembre, y proclamó beatos al obispo de Arauca, Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, y al sacerdote Pedro María Ramírez Ramos.

Del 15 al 21 de enero de 2018, Francisco estuvo en Chile y Perú. En Chile, su recorrido estuvo atravesado por la crisis de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes: el Papa argentino expresó públicamente su «vergüenza» por los hechos, aunque sus declaraciones sobre el obispo de OsornoJuan Barros, generaron malestar y se tradujeron en una participación más escasa de lo esperado en algunas ceremonias. En Temuco celebró una eucaristía “por el progreso de los pueblos” ante unos 250.000 fieles, y en Iquique presidió la misa de Nuestra Señora del Carmen.

En Perú, recorrió Lima en papamóvil, mantuvo un encuentro con pueblos originarios amazónicos en Puerto Maldonado y celebró una misa ante más de un millón de personas en la Base Aérea Las Palmas.

En enero de 2019, Francisco viajó a Panamá para la Jornada Mundial de la Juventud, donde recorrió una cárcel de menores y llevó adelante varias misas con jóvenes de todo el mundo. Fue su décima visita a un país latinoamericano como pontífice.

El próximo en llegar a América Latina será el papa León XIV quien confirmó un recorrido en noviembre con un viaje que lo llevará a Uruguay, Argentina y Perú. El recorrido apostólico se extenderá del 6 al 17 de ese mes.


El primer Papa en pisar suelo latinoamericano fue Pablo VI hace 58 años y marcó un hecho histórico. El pontífice aterrizó el 22 de agosto de 1968 en el aeropuerto El Dorado de Bogotá y cerca de dos millones de personas se agolparon a lo largo de la carretera que unía el aeropuerto con la catedral de la Plaza de Bolívar para recibirlo.

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