El lado B del debate electoral: preocupa la caída del voto joven

La Cámara Nacional Electoral advirtió que, en la franja que va de los 18 a los 30 años, más de un tercio no fue a votar en 2025. Proponen reforzar la capacitación en las escuelas secundarias.

Por Carolina Ramos

Cae la participación de los jóvenes en las urnas.

Cae la participación de los jóvenes en las urnas.

La reforma electoral ocupa un lugar central en la agenda del Gobierno en función del objetivo reeleccionista del presidente Javier Milei. La discusión se centra en el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, y en el posible regreso del sistema de “colectoras». Sin embargo, hay una realidad soslayada en el debate que preocupa a la justicia electoral: la caída pronunciada del voto joven.

Mientras se debate la reforma electoral, cae la participación de los jóvenes en las urnas


En la última elección nacional, que fue legislativa, más de un tercio de la franja que va de los 18 a los 30 años no concurrió a las urnas. Si se mira la tendencia, el ausentismo fue del 16,96% en 2019; subió de manera abrupta al 27,94% en 2021; bajó al 21,92% en 2023; y volvió a escalar fuertemente al 34,52% en 2025. Este último es el nivel más alto de ausentismo desde 2017.

Los datos pertenecen a la Cámara Nacional Electoral, el máximo tribunal electoral del país, que en las últimas semanas encendió luces de alarma y emitió una acordada para promover programas de capacitación sobre el voto en las escuelas secundarias de cara al turno electoral de 2027.

Para entender el fenómeno, el coordinador general del Observatorio Pulsar.UBA, consultor y analista político Facundo Cruz propone diferenciar la foto de la película completa. La película muestra que, “desde el retorno de la democracia hasta la fecha, cada década en Argentina se van perdiendo cinco puntos de participación electoral”. En 2025 la cifra fue menor al 70%, la más baja desde 1983.

La foto de la franja etaria 18-30 años, en tanto, muestra un primer quiebre entre las elecciones de 2019 y 2021: en la primera votó el 83% del padrón, y en la segunda, el 72%. Es una caída de 11 puntos porcentuales, es decir, dobla la tendencia histórica que mencionaba Cruz. En 2023 hubo una recuperación (78%), pero en 2025 la concurrencia a las urnas bajó bruscamente al 65%.

“Los jóvenes se están ubicando en torno al piso inferior de lo que debería ser la evolución histórica de la participación electoral en Argentina. Y no necesariamente pasa lo mismo con los adultos y los adultos mayores, que, en general, están votando en mayor proporción que los jóvenes”, explicó Cruz.

Lo paradójico del caso es que las jóvenes que hoy tienen 30 años tenían 16 o 17 cuando se sancionó la Ley de Voto Joven en 2012. Es decir, los mismos jóvenes que en su momento motivaron la sanción de una ley para ampliar el voto optativo a esa franja etaria son los que hoy muestran una participación a la baja. Esa trayectoria es la que ven con preocupación en la CNE.

Un estudio de Pulsar.UBA sobre 2.500 estudiantes de entre 16 y 19 años mostró el año pasado que tres cuartos de los encuestados dijeron tener voluntad de ir a votar, pero solo la mitad de quienes podían hacerlo efectivamente fue. De esa mitad, la concurrencia fue del 73% entre los jóvenes de 18 años, y apenas del 24% entre los de 16. Es decir, que la predisposición crece cuando el voto deja de ser optativo y se vuelve obligatorio.

  • Fenómeno multicausal

¿Por qué cada vez menos jóvenes van a votar? Para la CNE, el fenómeno es multicausal: lo atribuyen a “la percepción de la democracia por parte de los jóvenes, la insuficiencia de los programas de formación cívica y educación electoral en el nivel secundario, la percepción de que el voto individual no incide en el resultado y el impacto de la desinformación en redes sociales sobre la calidad del debate público”, entre otros factores.

La encuesta de Pulsar.UBA reflejó el nivel de desencanto: un 72% de los estudiantes consultados cree que “votar es importante, pero no alcanza para decidir lo que pasa en el país”. También hubo alto nivel de respuestas negativas (superiores al 70%) cuando se les preguntó si seguían a algún candidato en redes sociales, si compartían sus publicaciones, si asistían a una marcha o si habían firmado alguna petición.

A mediados del mes pasado, la CNE convocó a organizaciones no gubernamentales y empresas, como CIPPEC, FURP, Pulsar UBA, Google y Meta, entre muchas otras, para compartir la preocupación por los indicadores negativos.

Tras ese encuentro, los jueces electorales Alberto Dalla Via y Daniel Bejas firmaron el 25 de junio la Acordada Extraordinaria 108, en la que impulsaron programas educativos en el nivel secundario para consolidar hábitos participativos tempranos entre los jóvenes. La iniciativa está dirigida a electores de 16 y 17 años y a futuros votantes próximos a la edad de sufragio.

«La gravedad institucional de estos datos exige una respuesta activa y articulada por parte de la Justicia Nacional Electoral”, sostuvo la CNE.

En el Congreso, en tanto, no hay proyectos de ley específicos para promover el voto joven. Por el contrario, la discusión política gira alrededor de las PASO: la disyuntiva es si el año próximo habrá primarias o si volverán a suspenderse, y si serán obligatorias o pasarán a ser optativas. Para eliminarlas, el oficialismo no tiene los votos.

Corresponsalía Buenos Aires


La reforma electoral ocupa un lugar central en la agenda del Gobierno en función del objetivo reeleccionista del presidente Javier Milei. La discusión se centra en el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, y en el posible regreso del sistema de “colectoras". Sin embargo, hay una realidad soslayada en el debate que preocupa a la justicia electoral: la caída pronunciada del voto joven.

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