Guerra silenciosa en el Senado: los motivos detrás del portazo de Patricia Bullrich que sacude Javier Milei
La jefa de la bancada oficialista plantó bandera contra el veto de Milei a los pliegos de los jueces y le ofreció dar un paso al costado. En la Casa Rosada preparan un operativo de aislamiento político y digital similar al que sufrió Victoria Villarruel, apostando a que se desgaste antes del armado de las listas presidenciales.
La tensión en la cúpula del poder central alcanzó su punto de máxima ebullición. En una brevísima y fría conversación de apenas unos minutos, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, confrontó directamente al presidente Javier Milei tras la drástica decisión del Ejecutivo de dar de baja el pliego de una candidata a jueza por razones extraoficiales.
El cruce institucional escaló al punto de que la senadora planteó una «objeción de conciencia» y le dejó la puerta abierta a su renuncia como autoridad partidaria en la Cámara Alta.
El detonante del conflicto fue el veto oficial a una postulante cuya única traba para asumir el cargo fue ser la cuñada de un periodista considerado crítico por Casa Rosada.
Para la legisladora, este desplazamiento significó cruzar un límite institucional insostenible, sumándose a su profundo malestar por la violenta campaña gubernamental contra la prensa y las demoras en la declaración jurada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, indica un árticulo de Clarín.
Un planteo institucional que Javier Milei prefirió ignorar
La charla ocurrió el pasado martes aprovechando el paso de la senadora por Mendoza, donde disertó sobre ciberseguridad en paralelo al discurso presidencial ante el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). La exministra de Seguridad optó por un planteo formal y le comunicó al mandatario que, al no avalar la decisión discrecional sobre los pliegos judiciales, lo ético era dar un paso al costado en la conducción de la bancada oficialista.
«Hice lo que hace cualquier persona de bien»,
confirmó Patricia Bullrich en estricto privado al fundamentar su portazo institucional.
Según Clarín, la respuesta del jefe de Estado descolocó al entorno de la jefa del bloque. Fiel a su estilo cuando tiene decisiones tomadas, Javier Milei evitó cualquier tipo de debate político o componedor. El Presidente ni la escuchó, no le dio trascendencia al reclamo y continuó dialogando sobre teorías económicas abstractas que aburren a la legisladora.
El mandatario optó por enterarse de los detalles del quiebre institucional leyendo el extenso descargo que Bullrich blanqueó posteriormente a través de su cuenta en la plataforma X.
La estrategia del desgaste: el espejo de Victoria Villarruel
Dentro de los pasillos de la Casa Rosada, la paciencia con la senadora comenzó a agotarse de forma irreversible. Aunque de ambos lados se esfuerzan por mantener los buenos modales institucionales, en el ecosistema libertario se activó una estrategia idéntica a la utilizada para vaciar de poder a la vicepresidenta Victoria Villarruel: esperar el error ajeno para forzar la exclusión.
La hoja de ruta diseñada en las sombras por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei —quien asoma como la principal afectada por los desplantes de la exministra—, contempla el aislamiento progresivo de la legisladora:
- Exclusión de la mesa chica: Dejarla paulatinamente afuera de las reuniones clave de la mesa política y de las convocatorias de Gabinete nacional.
- Ataque en el terreno digital: Habilitar de forma orgánica a la militancia de las «Fuerzas del Cielo» para que dinamite la imagen de Bullrich en las redes sociales.
El laberinto electoral de cara a 2027
El oficialismo camina sobre una delgada línea roja. En la mesa de estrategia electoral saben perfectamente que Patricia Bullrich resultó una pieza fundamental para el trasvase de votos del PRO a La Libertad Avanza en el balotaje de 2023, y que su imagen positiva sigue siendo muy sólida tanto en el votante libertario duro como en las franjas moderadas de centro.
Pese a que la senadora aspira a competir directamente por la presidencia en 2027 y descarta cualquier postulación menor por la Ciudad de Buenos Aires, en el Gobierno confían en que el tiempo juega a su favor. Sostienen la hipótesis de que, si decide romper de forma de definitiva, sufrirá un fuerte desgaste político debido a que ya no tiene retorno al PRO, estructura de la que se marchó hace un año enfrentada a Mauricio Macri.
Los armadores de Milei aseguran que el expresidente terminará sellando un pacto electoral macro con la Casa Rosada en los principales distritos, cerrándole de manera definitiva las puertas a cualquier aventura independiente de la senadora.
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