Javier Milei inició una nueva estrategia política rumbo a las elecciones 2027: los factores Villarruel y Manuel Adorni
La nueva postura del presidente responde a una estrategia para recuperar su imagen positiva, afectada por polémicas recientes. La más resonante fue la disputa con Manuel Adorni por su permanencia en la Jefatura de Gabinete hasta último momento.
El presidente Javier Milei durante su discurso de 20 minutos en la vigilia del 9 de Julio en Tucumán. Allí convocó a los gobernadores a renovar el Pacto de Mayo y anunció un nuevo paquete de reformas legislativas. (Foto: gentileza).
Javier Milei adoptó de nuevo un perfil conciliador. En pocas horas, el mandatario se mostró predispuesto al diálogo con gobernadores, amigable con la Iglesia, incluso con Jorge Macri con quien mantiene fuertes diferencias y con predisposición para lograr su tan ansiada unidad interna libertaria que se fue quebrando en los últimos meses.
La estrategia electoral de Javier Milei
La nueva faceta de Javier Milei se interpreta como una estrategia hacia las elecciones de 2027, repitiendo la maniobra posterior a la derrota bonaerense del año pasado. A partir de ahora, se prevé que el presidente se muestre con mejor predisposición y alejado de la confrontación.
El jueves tomó por sorpresa el saludo amistoso que tuvo con Jorge Macri y su esposa, Belén Ludueña, que habían llevado a su bebé a la Catedral Metropolitana, fue un contraste evidente con el cruce del año anterior donde ni siquiera se miraban. En aquel entonces, Javier Milei había desairado al jefe de Gobierno y esta vez, no sólo se dirigió a la pareja porteña del PRO con una sonrisa, sino que los felicitó por su hijo.
A un año del cierre de listas, el Gobierno vuelve a sacar cuentas electorales. La estrategia presidencial se da en la antesala del debate parlamentario sobre la reforma política, centrada en eliminar las PASO, que Karina Milei considera clave esta derogación para garantizar la reelección.
La nula relación con Victoria Villarruel y la polémica en torno a Manuel Adorni fueron los factores determinantes para que el Gobierno cambiara su perfil. Después de meses de parálisis por el caso del exjefe de Gabinete, los números de las encuestas obligaron al Ejecutivo a exagerar los gestos de unidad puertas adentro y a marcar una buena predisposición hacia el afuera.
Ahora están completamente enfocados en el 2027 y el presidente está urgido por transmitir la imagen de continuidad que le permita bajar el riesgo y, sobre todo, que su continuidad no parezca condicionada.
El objetivo es remontar la curva de imagen positiva en las encuestas que, según describen, bajó a los 32 puntos con el sostenido caso de presunta corrupción de Adorni y que el oficialismo, hasta ahora, no logró revertir.
El Gobierno se siente relativamente tranquilo mientras el peronismo se encuentra fragmentado, pero vislumbra un problema ante una oposición unida bajo el mandato del gobernador Axel Kicillof que mide aproximadamente 27 puntos y dejaría la diferencia proyectada con el oficialismo en unos tres a cinco puntos.
En un escenario electoral tan ajustado, la cúpula nacional admite temor por «los enanos de derecha», así denominan a los dirigentes que comparten la ideología de Milei y que podrían dividir el voto libertario, situación que terminaría beneficiando a la oposición. «Perder unos 5 o 6 puntos en las próximas elecciones puede ser peligroso», dijo un armador con acceso a la cúpula nacional.
Un posible «enano» es la vicepresidenta de la Nación que en Tucumán, envalentonada porque esta vez sí tuvo acceso a la Casa Histórica, se despachó largamente ante los cronistas que cubrían el acto oficial con una serie de declaraciones que le confirmaron al oficialismo que sus planes de ser candidata el año que viene siguen firmes.
Los otros gestos conciliadores de Javier Milei estuvieron dirigidos a los gobernadores, en el Tedeum de Tucumán, donde el presidente les habló del «futuro», de las «bases» y retomó los conceptos del nunca concretado Pacto de Mayo.
Javier Milei adoptó de nuevo un perfil conciliador. En pocas horas, el mandatario se mostró predispuesto al diálogo con gobernadores, amigable con la Iglesia, incluso con Jorge Macri con quien mantiene fuertes diferencias y con predisposición para lograr su tan ansiada unidad interna libertaria que se fue quebrando en los últimos meses.
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