La red de presos que extorsionaba con app de citas detrás de la muerte del soldado en la Quinta de Olivos

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, informó en conferencia de prensa que unos siete reclusos operaban la organización desde la Unidad N°36 de Magdalena.

Por Redacción

Foto: Gentileza.

El misterio que rodeaba la muerte de Rodrigo Gómez, el soldado de 21 años hallado sin vida en la Quinta de Olivos en diciembre pasado, comenzó a esclarecerse este martes. El Gobierno Nacional confirmó que el joven fue víctima de una red criminal de extorsionadores que operaba desde la cárcel, presionándolo psicológicamente hasta el límite a través de una aplicación de citas.

El anuncio fue realizado en una conferencia de prensa encabezada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, acompañada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado.

Tras 54 días de una investigación reservada, las autoridades desbarataron -lo que denominaron- una «PYME del delito».

La organización estaba compuesta por reclusos alojados en los penales de Magdalena y Olmos, bajo la órbita del Servicio Penitenciario Bonaerense, quienes utilizaban perfiles falsos de mujeres y suplantaban la identidad de policías para exigir dinero.


La carta y la pista de «Evermatch»


El caso se remonta al 16 de diciembre, cuando Gómez fue encontrado muerto en una de las casillas de guardia de la residencia presidencial. Si bien se determinó que el joven tomó la decisión de quitarse la vida, una carta hallada en el lugar fue la pieza clave para entender el porqué.

«Se encontró una pista… me la sé de memoria», señaló Monteoliva. En el escrito, el soldado mencionaba la aplicación de citas Evermatch.

La investigación reveló que las mujeres con las que la víctima creía chatear no existían: «Eran fotos bajadas de cualquier lado», detallaron los investigadores.

En su carta de despedida, Gómez escribió: «Quién diría que entrar a una app de citas me traería muchos problemas. Me trajo problemas legales y muchas deudas (…) Esto parece ser estafa, solo piden más y más plata».


Cómo operaba la banda que extorcionaba desde la cárcel


La modalidad de la banda era brutal. Primero, contactaban a la víctima mediante perfiles falsos. Luego, enviaban lo que las autoridades llamaron el «audio del terror»: un mensaje de una supuesta madre, «Gisela Daniela Cardozo», acusando al soldado de «degenerado» por chatear con su hija menor de edad, «Julieta Ayelén Cardozo».

Inmediatamente después, entraba en escena la segunda fase de la estafa: el llamado de un supuesto policía de la Ciudad. Los delincuentes usurpaban la identidad de dos agentes reales (Matías Nahuel Contti y Carlos Arriola) y exigían dinero a cambio de «silenciar» la supuesta denuncia por pedofilia.

El soldado, acorralado, realizaba transferencias a cuentas de mujeres (cómplices externas) que fueron detenidas en la madrugada del 8 de febrero. En total, hubo siete detenciones.


El Gobierno sobre la red de extorciones: «El celular es un arma»


Detrás de la maniobra había tres cabecillas de edades similares a la víctima (21, 24 y 29 años) que operaban con total impunidad desde sus celdas.

«Sacamos a la luz una red criminal. Ahora van a estar en el federal de alto riesgo y les aseguro que no van a ver un teléfono por mucho tiempo. Hoy el teléfono celular es un arma dentro de la cárcel«, sentenció Monteoliva.

Según el parte oficial que trascendió la Agencia Noticias Argentinas, además de la unidad penitenciaria, los operativos también se realizaron en domicilios en Lomas del Mirador, El Palomar y Monte Grande.

Adorni sostuvo que “un celular en la mano, es efectivamente, permitirle tener un arma en una celda, y eso no se puede permitir más. No se les puede permitir tener una pyme del delito dentro de la cárcel”.

Por su parte, la jueza Arroyo Salgado subrayó: “Lo más preocupante es que esto no es novedoso, porque tenemos infinidad de antecedentes de delitos graves cometidos desde el penal, gracias al uso irrestricto de un celular, que hoy en día es una herramienta, pero que, como lo fue en este caso, es un arma letal”.

Participaron también de la presentación el jefe de la Policía Federal Argentina, Luis Rolle, y el comandante general de Gendarmería Nacional, Claudio Brilloni.


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