Se quedaron sin trabajo y buscan subsistir con el basural de Bariloche

Las personas que reciclan material en el vertedero marcharon al Centro Cívico para reclamar por el posible cierre.





No vamos al vertedero porque queremos. Vamos porque necesitamos llevar algo de comida a nuestras casas. Si lo cierran, ¿qué hacemos?«, manifestó Micaela Peña, una de las mujeres integrantes del grupo de recicladores Nueva Esperanza que encabezó una marcha al Centro Cívico esta mañana.

“Somos gente que trabajamos día a día. Queremos trabajo digno”, decía uno de los tantos carteles que levantaron los recicladores que reclamaron una audiencia con el intendente Gustavo Gennuso. «Queremos ser escuchados», se leía en otro cartón.

Días atrás, luego de fuertes reclamos de los vecinos por los constantes incendios en el basural que afecta a los barrios más cercanos, Gennuso anunció que evalúa el traslado del sitio de disposición final de la basura a un predio ubicado al otro lado de la Circunvalación de Bariloche.

Esta información movilizó a unas 80 familias que asisten a diario al vertedero en busca de todo tipo de materiales para reciclar y vender a la Asociación de Recicladores Bariloche (ARB).

Piden ser reconocidos como trabajadores. Foto: Marcelo Martínez

Al conocer sobre el reclamo, el secretario de Desarrollo Humano de Bariloche, Juan Pablo Ferrari, fue el responsable de recibir a los recicladores en el ingreso al Municipio. «Venimos ante el rumor de que lo van a cerrar. Nuestra situación es crítica. No somos reconocidos como recicladores«, planteó Peña.

Ferrari ofreció un encuentro con el intendente pero recién para el próximo lunes. Los manifestantes objetaron la propuesta. «Estar acá implica un día de trabajo perdido para nosotros«, gritó uno de los hombres. Casi al borde de las lágrimas, otra mujer irrumpió: «Estamos acá sacrificándonos mientras el intendente se toma cafecitos. ¿A quién le importa nuestra situación? Basta de mentiras«.

Los recicladores entregaron un petitorio en la mesa de entradas del Municipio. Los bombos se hacían escuchar. «Gennuso, ¿por qué no salís? Fuiste intendente gracias a nosotros. Pero nos llenaste de mentiras», gritaba una mujer. Minutos después, se trasladaron al Concejo Municipal donde se llevaba a cabo una sesión.

«Hoy queremos entregar la nota a los concejales. Nos dicen que Gennuso no está, pero está. No quiso dar la cara», insistió Peña a la presidenta del Concejo Municipal, Natalia Almonacid, que se comprometió a recibirlos.

Cómo terminaron en el vertedero

María concurre al basural desde hace 8 años. «Fue por necesidad. Al no tener trabajo y ser una mujer grande, sin recomendaciones, salí a la calle hasta que decidí ir al vertedero a buscar materiales«, contó la mujer que llega al vertedero a las 6 y permanece hasta las 15.

«Muchas veces terminamos comiendo de la misma basura. Es la realidad. Pero al menos, tenemos algo. Si lo cierran, nos quedamos sin el pan y sin la torta. Nadie se acerca a ver en qué condiciones estamos», advirtió y reconoció que cada vez concurre más y más gente.

«Vamos por necesidad -acotó María- con mi hija que tiene un hijo de 5 años. Con lo que sacamos de ahí, nos manejamos. No llegás pero al menos, subsistimos. Vivimos en una ciudad turística de Mitre para abajo».

Jorge vive en el barrio El Vivero y concurre al basural también desde hace 8 años junto a su esposa. Asiste todos los días, entre 8 y 9 horas. «Me quedé sin trabajo y empecé a llevar currículum a todos lados pero por mi edad, nadie me toma. Tuvimos que ir ahí (al vertedero) y se convirtió en mi fuente de trabajo», señaló.

Busca principalmente bronce, aluminio, vidrio. Todo le sirve. «Ayuda un poco a subsistir. El invierno es crítico porque a veces no se aguanta el frío. Hay familias enteras y somos conscientes del riesgo que corremos. Pero es la única posibilidad que tenemos: nuestra subsistencia«, reconoció Mónica, su esposa, que también se sumó a la protesta.


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