“Prioridad: hay que ocuparse de los pibes”

Por Redacción

Un pibe bien alimentado, criado con afecto, que pueda ir a la escuela y formarse adquiere las condiciones para ser una buena persona, un buen ciudadano, una persona positiva para la sociedad que integrará.

Cuando no se dan esas condiciones se restan las posibilidades para lograr esa posición y lo más probable es que el chico termine en la marginalidad y ganado por los vicios de todo tipo.

Es un tema duro, complejo, cuyo tratamiento profundo se escapa en los ámbitos gubernamentales, y al que buena parte de la sociedad mira con indiferencia o disimula ignorar, aun cuando sufre las consecuencias.

Neuquén ha sido una provincia de avanzada en muchos aspectos, en salud sobre todo, en generación de proyectos de todo tipo, en planificación. Pero pareciera que estamos perdiendo la línea. Por lo menos hay algunos factores que nos deben alarmar y poner en acción para sofocarlos con soluciones concretas, sustentables y con visión de mediano y largo plazo.

Un reciente informe del Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (Cippec) revela que casi el 42% de los pibes de hasta 17 años vive debajo de la línea de pobreza, es decir que sufren carencias de todo tipo, empezando por la alimentación adecuada. Neuquén, con estos valores, es la de peores condiciones en la materia, dentro de la zona patagónica. Gran contradicción. Neuquén tiene el presupuesto más abultado de la región pero presenta estos índices. Algo, y mucho, se debe corregir. Seguramente, el fenómeno se repite en cada provincia, porque es un elemento distintivo de esta etapa histórica del país, pero como soy neuquino me ocupo de lo que ocurre en mi tierra.

Todo debe empezar por una decisión, en este caso, darle prioridad absoluta a la buena crianza de los pibes. Recursos hay, por más que las cuentas del Estado muchas veces estén en rojo y haya una deuda grande. Hay que recortar gastos haciendo una selección muy precisa de lo que es superfluo, de lo que no se utiliza para el bien común.

Y se puede rescatar mucho si se analiza con convicción y sano criterio cada partida o ítem de los presupuestos provinciales y municipales, porque la tarea debe ser conjunta y complementaria, no competitiva. Por ejemplo, es una buena oportunidad para que la política haga su ajuste, y cuando digo política me refiero a los gastos que originan los planteles políticos gubernamentales, que son muchos.

El problema de los pibes pobres no se aborda sólo con la proliferación de comedores comunitarios. Son paliativos, grandes gestos de personas solidarias. El gobierno debe liderar estas acciones y también acudir a los sectores sociales en condiciones de hacer aportes extras a lo que hace desde los tributos.

Buena alimentación, buena escuela, afecto y respeto cuando faltan en los hogares, ayudar a crear sueños y objetivos de superación, mostrar lo bueno y lo malo que hay fuera del barrio de crianza, cultivar y abrir mentes y horizontes.

En Neuquén, lamentablemente, no alcanza con el objetivo de “crear trabajo genuino”, como siempre se reclama. ¿Por qué? Porque hay miles de personas que nunca trabajaron, y no figura esa responsabilidad en su bagaje cultural, lo que lamentablemente se trasmite a sus hijos. Por eso necesitamos plata, personal calificado y políticas adecuadas.

Por eso el abordaje es más complejo. Pero hay que ponerse en marcha en busca de esos nobles y trascendentes objetivos. No hacerlo implicará que el modelo de sociedad violenta que hoy ya sufrimos se consolide y amplíe, porque todo lo que vemos que ocurre es emergente de la desigualdad y la carencia de posibilidades y oportunidades. La disyuntiva es simple: o nos ocupamos hoy del fenómeno o esperamos hasta el mañana, cuando seguramente muchos pedirán más policías y cárceles o garrotes.

Ricardo Villar

DNI 8.377.070

Ricardo Villar

DNI 8.377.070


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