Procesan a Gentili por administración fraudulenta agravada
La investigación judicial corroboró la adulteración de facturas emitidas por distintos comercios durante la gestión del exsubsecretario de Cultura.
Judiciales
El exsubsecretario de Cultura de Río Negro, Armando Gentili, fue procesado por “administración fraudulenta agravada por resultar en perjuicio de una administración pública en forma continuada”.
El delito habría consistido en anteponer un número a algunas facturas aumentando notablemente el monto abonado. La investigación logró corroborar la alteración de facturas extendidas por distintos comercios como ferretería, quiosco, taxi, y lavanderías.
En esta causa también fue denunciadopor presunta defraudación el exsecretario General de Gobierno, Francisco González, de quien dependía el área de Cultura. En este caso el juez penal Favio Igoldi enviará las actuaciones al fiscal para su investigación.
El magistrado le atribuyó a Gentili haber sido quien entre enero y junio del 2010, en el marco de las funciones desempeñadas aquí en Viedma defraudó los intereses públicos al ser designado responsable de la administración y rendición de fondos monetarios otorgados sobre anticipo de “La cultura va a la playa”, procurando un lucro indebido para sí o un tercero.
De acuerdo a los testimonios y pruebas reunidas, Igoldi pudo establecer que, por ejemplo, por la compra de sogas y clavos a una ferretería por un monto de 14,80 pesos -tal como figura en el comprobante del comercio, el exfuncionario la rindió por 314,80, anteponiendo un tres. Otra factura por soga y caño de luz por 10,80 fue rendida por 710,80; otra por la compra a un kiosco de artículos de librería los 26 pesos abonados se trasformaron en 926, un flete por 25 fue rendido por 325, mientras que por el lavado y secado de banderas y manteles fue detectado el agregado de un cero en la cantidad de prendas y un nueve en el precio total.
Para Igoldi “no hay dudas que las facturas fueron adulteradas en sus montos, colocándose mediante maniobra defraudatoria, números en los comprobantes o agregando conceptos que aumentaron sus valores, generando al erario un perjuicio dinerario”. Agregó que la maniobra consistió en pagar al comerciante el servicio o el elemento adquirido y la posterior adulteración de la factura para lograr montos dinerarios mayores del erario “que eran apropiados por el responsable del fondo o un tercero amparado por aquel”.
DeViedma