Arquitectura y desarrollo inmobiliario: cómo trabaja el estudio de Neuquén capital que une ambos mundos
Dirigido por Paula Villoldo, Plarq integra el diseño arquitectónico con el real estate, desde el análisis del negocio hasta la obra terminada.
Junto a Paula Villoldo (en el extremo derecho), trabajan Ariana Sartor, Agustina Durandez, Sabrina Mellado y Marianela Godoy. Foto: gentileza.
La arquitectura y el negocio inmobiliario suelen aparecer como dos mundos distintos. De un lado, el diseño, la creatividad y la búsqueda de calidad espacial. Del otro, la rentabilidad, la comercialización y los números. Sin embargo, para Paula Villoldo esa división ya no tiene sentido. A sus 30 años, la fundadora y directora de PlarqStudio construyó una forma de trabajo en la que ambas disciplinas se potencian y se retroalimentan desde el inicio mismo de cada proyecto.
Su recorrido explica buena parte de esa mirada. Hija de Alicia Henríquez y José Villoldo, responsables de Akros, una importante constructora y desarrolladora de Neuquén, creció rodeada de obras. Estudió Arquitectura en la Universidad Torcuato Di Tella y luego se especializó en desarrollos inmobiliarios en la UBA, área en la que se sigue capacitando. Ese doble recorrido académico terminó definiendo una filosofía que hoy atraviesa cada emprendimiento del estudio que fundó en plena pandemia: diseñar edificios pensando tanto en la ciudad como en el negocio que los hace posibles.
Del interiorismo al desarrollo inmobiliario en Neuquén
PlarqStudio nació oficialmente en 2020, aunque sus oficinas se consolidaron tres años más tarde. Antes de eso, Villoldo ya había comenzado a recorrer un camino particular. Su ingreso a Akros no fue proyectando edificios desde cero, sino trabajando sobre espacios interiores y refacciones de desarrollos ya iniciados.
Su primer gran desafío fue Assur, el edificio ubicado sobre San Juan al 1200. Allí comenzó diseñando departamentos para clientes particulares y participando en la refuncionalización del basamento. Ese trabajo la llevó rápidamente a involucrarse con paisajistas, especialistas en iluminación, asesores comerciales y docentes de arquitectura, buscando agregar valor a un producto que ya estaba en marcha.
Aquella experiencia marcó un punto de inflexión. El interiorismo dejó de ser únicamente una cuestión estética para transformarse en una herramienta capaz de definir nuevos usos, diferenciar un edificio del resto y responder a preguntas que excedían el diseño: qué programa incorporar, cómo hacer más atractivo un espacio o qué necesidades del mercado todavía no estaban cubiertas.

El siguiente paso llegó con Bliss, el edificio ubicado en Córdoba al 500. Cuando Villoldo se incorporó, el proyecto ya contaba con aprobación municipal, pero asumió la documentación ejecutiva, redefinió parte del programa, desarrolló el interiorismo, trabajó sobre el basamento y se involucró profundamente en la estrategia comercial y de comunicación.
Su participación no terminó en los planos. También definió la imagen del emprendimiento, los renders, los brochures de venta y el diseño de los departamentos. Para ella, esa visualización nunca fue simplemente marketing: constituye una herramienta de proyecto que le permite probar materiales, ajustar detalles y comprobar cómo se traducen las ideas en un edificio real.
El resultado puede verse hoy en Bliss. Los renders prácticamente coinciden con la obra terminada, una consecuencia directa (según sostiene) de haber acompañado el proyecto desde su puesta en marcha hasta su finalización. Esa continuidad explica una de sus principales convicciones: el arquitecto no debería abandonar el proyecto una vez terminado el anteproyecto, sino participar durante todo el proceso para preservar la idea original.

Esa visión se consolidó con la especialización en desarrollos inmobiliarios. Allí descubrió que existía otro universo profesional, con referentes, herramientas y criterios diferentes a los de la arquitectura tradicional. Lejos de abandonar una disciplina para abrazar la otra, eligió combinarlas.
Durante mucho tiempo, recuerda, le preguntaban cuándo dejaría de pensar como arquitecta para empezar a pensar como empresaria. Su respuesta sigue siendo la misma: nunca. Cree que justamente el diferencial del desarrollo inmobiliario consiste en no mirar únicamente la cantidad de metros vendibles o la rentabilidad, sino también el impacto urbano, la calidad del espacio público, el detalle constructivo y la experiencia de quienes vivirán esos edificios.
Para Villoldo, los desarrolladores poseen la capacidad de reunir capital y ejecutar proyectos de gran escala, mientras que los arquitectos aportan una mirada capaz de mejorar esos desarrollos desde el diseño. La combinación de ambos perfiles, afirma, permite construir mejores productos y, al mismo tiempo, una mejor ciudad.
Un estudio que piensa antes de dibujar
Esa filosofía quedó plasmada en PlarqStudio, donde trabajan junto a Villoldo Ariana Sartor, Agustina Durandez, Sabrina Mellado y Marianela Godoy. Las cinco conforman un equipo que organiza cada proyecto como un proceso integral mucho antes de comenzar a dibujar planos.
La metodología empieza con una etapa de análisis. Allí estudian la factibilidad del terreno, el mercado, la demanda y el negocio. Recién cuando esas variables están definidas aparece la memoria del proyecto, la estrategia del producto y, finalmente, la arquitectura.
En otras palabras, el diseño llega después de comprender qué necesita la ciudad y qué producto tiene sentido desarrollar. Esa secuencia refleja la influencia del real estate en una forma de proyectar que busca equilibrar rentabilidad y calidad urbana.
«Me preguntaban cuándo iba a dejar de pensar como arquitecta para pensar como empresaria. Hoy me sigo afirmando que nunca voy a dejar de pensar como arquitecta: ese es justamente el diferencial que quiero que tenga el desarrollo inmobiliario».
Paula Villoldo, fundadora y directora de PlarqStudio.
El estudio también organiza cada emprendimiento en tres escalas. La primera es la escala ciudad, donde analizan cómo el edificio dialoga con su entorno, la topografía y la volumetría. Luego aparece la escala calle, centrada en la relación con el peatón, los accesos, los locales comerciales, las veredas y el paisajismo. Finalmente llega la escala interior, donde se trabajan materiales, iluminación, terminaciones y todos los detalles que terminan definiendo la experiencia cotidiana de quienes ocuparán el edificio y la concordancia entre las distintas escalas.
A esas etapas se suman numerosos especialistas externos, cuidadosamente seleccionados. Calculistas, ingenieros electricistas, especialistas en termomecánica, gasistas, consultores ambientales y otros asesores participan en cada desarrollo para transformar la idea inicial en un proyecto técnicamente viable.
Paralelamente, PlarqStudio atraviesa un proceso de profesionalización interna. El estudio trabaja en la implementación de un sistema de gestión que documente cada fase del proyecto, incorpora herramientas de inteligencia artificial para la visualización arquitectónica y avanza en la adopción de metodología BIM para integrar diseño, documentación y ejecución.

Mientras tanto, Villoldo continúa ampliando su campo de acción. Además de edificios residenciales y corporativos, hoy desarrolla proyectos urbanos vinculados al crecimiento de Neuquén y Vaca Muerta, convencida de que la arquitectura debe anticiparse a la transformación de la ciudad.
En ese recorrido, PlarqStudio terminó convirtiéndose en mucho más que un estudio de arquitectura. Son oficinas donde el diseño convive con los análisis de mercado, las estrategias comerciales y la planificación inmobiliaria. Un espacio donde la arquitectura no aparece al final del negocio, sino desde el primer día, como una herramienta capaz de hacerlo mejor.
| El próximo desarrollo de PlarqStudio en la ciudad de Neuquén |
Assur II representa el proyecto más ambicioso encarado hasta ahora por Paula Villoldo y PlarqStudio. Ubicado sobre Entre Ríos al 800, el emprendimiento tendrá 13.600 metros cuadrados construidos y será desarrollado junto a Akros. El terreno, con doble frente sobre Entre Ríos y Bustingorry, permitió diseñar dos torres complementarias: una orientada a usos corporativos y hoteleros, y otra residencial de 19 pisos. Entre ambas se generará un pasaje urbano con locales gastronómicos y comerciales, mientras que las terrazas incluirán espacios comunes y piscinas con vistas a la ciudad. ![]() Más allá de su escala, Assur II marca un punto de inflexión porque será el primer desarrollo concebido íntegramente por PlarqStudio, desde los estudios de factibilidad y el programa arquitectónico hasta la documentación ejecutiva y el acompañamiento de la obra. Es la materialización de la idea que Villoldo sostiene desde sus comienzos: el arquitecto debe involucrarse durante todo el proceso para que el edificio construido conserve la calidad y la visión con la que fue imaginado. |
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La arquitectura y el negocio inmobiliario suelen aparecer como dos mundos distintos. De un lado, el diseño, la creatividad y la búsqueda de calidad espacial. Del otro, la rentabilidad, la comercialización y los números. Sin embargo, para Paula Villoldo esa división ya no tiene sentido. A sus 30 años, la fundadora y directora de PlarqStudio construyó una forma de trabajo en la que ambas disciplinas se potencian y se retroalimentan desde el inicio mismo de cada proyecto.
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