“Que queden en el recuerdo los pasos de este buen vecino”

Por Redacción

Seguramente don Blas Rodríguez y doña Felicinda del Carmen Barros habrán abrazado a Marcelino Rodríguez con la fuerza de sus raíces y la mirada más tierna. Las calles de Cutral Co, los mudos árboles, los arenales que lo vieron nacer y crecer como un pibe de barrio nomás… hoy se detienen ante su partida. Para quienes no lo conocieron, estamos hablando de un vecino cordial, hombre de letras, de proyectos, de sueños… una persona como tantas en el pueblo, de manos ásperas y surcos en el rostro, esos que se profundizan de tantas mañanas con arena, frío y viento. Sensible hasta la médula, expresivo, emotivo y humilde, con esa virtud inigualable de la gente de campo que con un banquito, un repasador y dos tortas fritas te recibía en su hogar con alegría, minimizando todo tipo de diferencias, armonizando en sus historias de vida que hacían reír a carcajadas y llorar hasta las lágrimas. No conoció de pedagogías modernas. De memoria prodigiosa, vivió la vida con otros tiempos, andando por las lomadas, entre baldíos, zampas y jarillas, para llegar al pueblo de casas raleadas bajo el aplomo del sol calcinante que le hacía fruncir el ceño y dejaba caer sus párpados castigados por el eterno viento del lugar. Dejó el legado de la verdadera amistad, esa que permite mirar a los ojos a la gente y dar un apretón de manos y un abrazo sentido que no se puede encerrar en una maleta. Así los vecinos fueron testigos de las largas charlas con Sabino, con quien más que amigos fueron casi hermanos. Pocos saben de sus inquietudes, sus ideales para con Isidro Labrador, sus penas, sus preguntas sin respuestas, su carácter fuerte y cabrón… “¡Bueno, hija!”, como llama la gente de campo. Marcelino Rodríguez… hoy se apaga una historia de vida. Que queden en el recuerdo de Cutral Co los pasos de este buen vecino. Carmen Roxana Rodríguez, DNI 12.629.589 Cutral Co

Carmen Roxana Rodríguez, DNI 12.629.589 Cutral Co