Queman con una plancha a chacareros en un robo
Los dueños de una chacra fueron sorprendidos en Fernández Oro por encapuchados. Les exigieron dinero y los quemaron con una plancha para conseguir más. Los dejaron maniatados.
Los asaltantes se fugaron en una Renault Kangoo del joven, cargada con electrodomésticos, vajilla y el único teléfono que tenían en la propiedad. Los dejaron atados, adentro de la bañera y bajo llave. Cuando el muchacho logró desatarse comprobaron que no tenía ningún medio de comunicación y tampoco posibilidad de pedir ayuda a algún vecino, porque era de madrugada.
Madre e hijo decidieron entonces emprender una caminata de dos kilómetros hasta llegar a la comisaría de Fernández Oro, donde radicaron la denuncia. Eso les demandó otras dos horas.
El taquígrafo Marcelo Calicchia aún no podía entender ayer todo lo que tuvieron que soportar el jueves por la noche.
Según le contó a «Río Negro» alrededor de las 22 o 22.30 llegó con su camioneta a la chacra, la guardó en el garage y cuando estaba por ingresar a la casa, vio a tres sujetos que «venían corriendo».
Trató rápidamente de entrar a la vivienda y cerrar la puerta. Aunque alcanzó a apretarle la mano a uno de ellos, no pudo con la fuerza de los otros dos.
«Nos ataron los pies y las manos, nos taparon la cabeza con un paño o ropa y nos empezaron a pedir plata», relató Calicchia.
En el interior de la casa estaba solamente su madre María Hernández (71), con quien vive. Calicchia les dio los 300 pesos que tenía, pero los delincuentes no se conformaron. Querían más.
Como creían que el joven podía estar ocultándoles más efectivo fueron a buscar una plancha, la calentaron y volvieron a exigirle la plata.
La respuesta fue negativa y empezaron las torturas. «Mirá cómo quemamos a tu mamá», le decían, mientras le apoyaban la plancha caliente sobre la espalda a la mujer. Más de seis marcas le quedaron, aunque las lesiones no son de gravedad.
A él le colocaban las armas en la cabeza y finalmente también le apoyaron la plancha caliente sobre su mano y brazo izquierdo. «Si no tenés plata te seguimos torturando a vos», le advirtieron.
Los tres delincuentes estaban encapuchados y armados. Eran jóvenes y delgados. «Revisaron todo, dieron vuelta la casa», expresó el damnificado.
Los sujetos se tomaron su tiempo para buscar la camioneta de Calicchia y cargar distintos objetos de valor: un televisor, una video, una cámara fotográfica importada, una valija con ruedas, vajilla de todo tipo y ollas de calidad, entre otras cosas.
Después de una hora y media o dos horas, los llevaron al baño, volvieron a atarlos y los metieron en la bañera con frazadas y almohadas. Antes de irse cerraron esa puerta con llave y les advirtieron: «uno va a quedar afuera con una moto».
Pasó una media hora hasta que Calicchia logró zafar de los cables que lo maniataban. Para ver si aún estaban, aflojó la flor de la ducha y empezó a golpear la puerta, cada vez más fuerte. Nada se escuchó y decidió entonces romper la abertura y salir.
La chacra está ubicada en un camino rural de Fernández Oro, continuación de la calle Kennedy.
Como todo morador de una chacra sabe que no es sencillo acercarse caminando a la vivienda de algún vecino en la madrugada. Cualquiera puede desconocerlo y convertir la difícil situación en un hecho mucho más grave.
Unos dos kilómetros separan aproximadamente a la chacra de la comisaría. «Tomamos un sedante y salimos», recordó.