Realismo

Por Redacción

ANÁLISIS

Un consejo dirigido a todas las personas de vocación política en Argentina: no dejen de escuchar el discurso de investidura de Mariano Rajoy ante las Cortes españolas. Hoy, a través de Internet, es una operación sencilla, aunque demanda disponer de casi una hora y media. Luego, para redondear este ejercicio de comparación institucional, repasen el discurso de Cristina Fernández ante ambas cámaras, con motivo de su reciente reasunción presidencial. Las comparaciones son odiosas, pero constituyen un recurso sumamente útil para saber en dónde estamos situados en material de calidad institucional. En el discurso de Rajoy encontrarán todo un programa de gobierno, realista, preciso, planteando todos los desafíos necesarios para profundizar el proceso de modernización de España. Al mismo tiempo, una invitación a la oposición y al resto de sectores sociales afectados a consensuar diversas políticas de Estado, tanto en educación como en materia de medios públicos de comunicación. Por supuesto, Rajoy leyó su discurso, como hacen todas las personas que advierten que los discursos institucionales no pueden quedar sujetos a la arrogante presunción de que nuestra memoria es infalible y nos libra de los riesgos de caer en imprecisiones conceptuales u olvidos imperdonables.

Aleardo F. Laría aleardolaria@telefonica.net