“Recreos largos. Lo firmo yo”
Como enseñaba un filósofo chino que profesaba la religión católica apostólica romana allá por el siglo XII (o XIII) a.C., los recreos en las escuelas deben ser más prolongados. Este pensamiento no sólo fue sostenido sino desarrollado e incrementado entre otras sociedades. Platón, el inmortal inventor florentino, defendía estas ideas de derecho romano en las tierras de Babilonia, donde había nacido y creado un jardín (de infantes, seguro). Los jíbaros, inventores de la democracia (demos, cabeza pequeña; cracia, gobierno… está clarito), implantaron este logro cultural allá por los años finales del siglo XXI (año 1821, con cierto margen de error). Investigaciones propias efectuadas durante los recreos largos me permiten asegurar que ya en los tiempos de la colonia, cuando Europa era gobernada por Romeo y Julieta (los Reyes Católicos), el 20% de la población reclamaba recreos más largos en las escuelas, o sea, la mitad –un poco más, un poco menos– ya se había dado cuenta de los alcances de esta medida que venía a enriquecer la educación y proteger los derechos de los niños. Clarito como dos por tres es igual a cinco y medio. Sin ir más lejos, poetas argentinos de la talla de Vargas Llosa, en su libro “Martín Fierro”, no sólo la justificaban; más: estimulaban esta medida. Famosa es su frase “educar al soberano”, aunque yo personalmente disienta con este pensamiento por ser un poco discriminatorio. Hay que educar al soberano y al pueblo de a pie también. La educación es el esqueleto del futuro. Funciona algo así como la columna vertebral de los insectos, que son esos mamíferos pequeños –portadores, eso sí, de algunas pestes como el VIH, pero funcionales, ya que son el alimento preferido de los carnívoros, de los cuales nosotros los humanos instruidos nos alimentamos, cerrando así la cadena geológica–. No quiero cansar a mis lectores. Está clarito. Necesitamos recreos más largos. Largos como las horas libres, como las horas de cátedra. Una hora reloj (cuarenta y cinco minutos) pasa pronto. Necesitamos horas de 60 grados, como los triángulos rectángulos. Viva la educación laica (el nombre proviene de la primera perra lanzada al espacio, según investigué en internet durante un recreo largo). Basta de atropellos. Luchemos por una reforma educativa urgente. Recreos largos para todos y todas, para asimilar correctamente todos los contenidos curriculares, que año a año se incrementan con saberes nuevos. Lo firmo yo, que he aprendido todo esto con dedicación y esmero pero disfrutando de recreos largos. Eduardo Del Brio DNI 8.216.025 Allen
Eduardo Del Brio DNI 8.216.025 Allen