Así es Mi Victoria, el negocio de Leandro Paredes fuera del fútbol: vinos inspirados en su familia, Boca y la Selección
Leandro Paredes construyó fuera de las canchas un proyecto que une dos de sus grandes pasiones: el vino y su propia historia. El mediocampista de Boca y campeón del mundo con la Selección argentina tiene Mi Victoria, una línea de vinos elaborada en Mendoza en la que cada etiqueta guarda una referencia personal: desde los números de camiseta que marcaron su carrera hasta su familia, el Mundial de Qatar y su regreso al club donde comenzó a jugar profesionalmente.
El emprendimiento nació como un proyecto compartido con Vanesa Paredes, hermana del futbolista, y con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en una marca con diferentes etiquetas. Los vinos se elaboran en Bodega Barberis, en Mendoza, con uvas procedentes de reconocidas zonas vitivinícolas como Luján de Cuyo, Vista Flores y Gualtallary.
El concepto detrás de la marca es claro: cada botella funciona como un capítulo de la vida de Paredes.
Mi Victoria: por qué Leandro Paredes eligió ese nombre
El nombre tiene un doble significado. Por un lado, Victoria es la hija mayor del futbolista. Pero también remite a los logros que consiguió durante su carrera.

“Mi Victoria son las dos cosas, las dos partes de mi vida”, explicó Paredes en una entrevista con La Nación.
La familia ocupa, de hecho, un lugar central en el emprendimiento. El proyecto es compartido con su hermana Vanesa y fue ella quien recorrió diferentes bodegas mendocinas antes de elegir dónde elaborar los vinos.
Lo hizo de una manera particular: visitó las bodegas sin revelar inicialmente que detrás del proyecto estaba el campeón del mundo. Finalmente eligieron Bodega Barberis y, antes de avanzar, consultaron al reconocido enólogo Alejandro Vigil, quien respaldó la decisión.
LP5, el vino inspirado en su camiseta de la Selección
Uno de los primeros vinos de la colección fue LP5.

Las iniciales corresponden a Leandro Paredes, mientras que el número 5 remite directamente a la camiseta que utilizó con la Selección argentina.
Se trata de un Malbec 100% mendocino elaborado con uvas de Luján de Cuyo, Gualtallary y Vista Flores. Tiene 18 meses de crianza en barricas de roble francés y un año adicional de guarda en botella antes de su comercialización.
Actualmente se ofrece como una edición limitada, con presentaciones individuales y cajas de madera.
LP32, un homenaje a sus comienzos en Boca
La segunda etiqueta convierte otro número importante de su carrera en vino: LP32.
El 32 fue el dorsal que Paredes utilizó durante sus primeros pasos en Boca Juniors, antes de iniciar su extensa trayectoria por el fútbol europeo.

También es un Malbec 100%, pero presenta algunas diferencias respecto del LP5. Las uvas provienen de Luján de Cuyo y Tunuyán y el vino pasa 12 meses en barricas de roble francés, seguidos por un año de guarda en botella.
Así, dos números que cualquier hincha puede asociar con momentos diferentes de su carrera quedaron incorporados a la identidad de la marca: el 32 de Boca y el 5 de la Selección.
1994, el Malbec que celebra su regreso a Boca
La colección siguió creciendo y en 2026 apareció 1994 Malbec, una de las etiquetas más personales del proyecto.

El número corresponde al año de nacimiento de Leandro Paredes, pero el vino fue concebido además como un homenaje a su regreso a Boca después de más de una década jugando en Europa.
El propio futbolista explicó que la etiqueta representa su deseo de volver al país y al club donde comenzó su carrera.
El vino está elaborado con Malbec de Luján de Cuyo y una parte pasa nueve meses en barricas de roble francés.
De esta manera, el diseño de las botellas deja de ser solamente una cuestión estética: la identidad deportiva de Paredes forma parte del producto.
La Copa del Mundo también llegó a sus vinos
La conquista más importante de la carrera del mediocampista tampoco podía quedar afuera.

Después de ganar el Mundial de Qatar 2022, Paredes incorporó esa historia a su proyecto vitivinícola. Una de las nuevas etiquetas utiliza la Copa del Mundo como elemento central de su diseño, en referencia al título conseguido por la Selección argentina.
Paredes contó durante la presentación que se trataba de un vino particularmente significativo para él porque la imagen representaba algo importante para su familia y para todo el país.
La colección incluye además un Sweet Chardonnay, elaborado íntegramente con Chardonnay de Luján de Cuyo. A diferencia de los Malbec, permanece en tanques de acero inoxidable sobre borras finas hasta el embotellado.
De un hobby entre hermanos a un negocio propio
El proyecto no nació originalmente como una gran estrategia comercial.
Paredes contó que él y su hermana fantaseaban desde chicos con tener algún día un vino propio, aunque durante mucho tiempo la idea no pasó de ser un entretenimiento.
La relación del futbolista con el vino tampoco comenzó particularmente temprano. Según relató, empezó a interesarse seriamente alrededor de los 25 o 26 años, cuando jugaba en París Saint-Germain.
Una persona resultó fundamental en ese descubrimiento: Ezequiel “Pocho” Lavezzi.
Paredes recordó que su excompañero le regaló una selección de alrededor de 200 botellas e incluso le preparó indicaciones sobre cómo acompañarlas con diferentes comidas. También lo puso en contacto con Alejandro Vigil, uno de los enólogos argentinos de mayor reconocimiento internacional.
Con los años, aquella curiosidad se convirtió en pasión y terminó desembocando en Mi Victoria.
Los vinos de Paredes se producen en Mendoza
Aunque toda la identidad de la marca gira alrededor del futbolista, la producción está profundamente vinculada con Mendoza.
Los vinos nacen en Bodega Barberis, y para su elaboración se seleccionan uvas provenientes de diferentes terruños de la provincia.
La marca trabaja con viñedos ubicados en Chacras de Coria y Ugarteche, en Luján de Cuyo; Vista Flores, en Tunuyán; y Gualtallary, en Tupungato.
Incluso algunos de los viñedos elegidos tienen una larga historia: la marca detalla que uno de los paños de Malbec de Chacras de Coria supera el siglo de antigüedad.
Una marca personal que cuenta su historia sin llevar simplemente su nombre
Uno de los aspectos más particulares del emprendimiento es la forma en que Paredes trasladó su identidad deportiva y familiar al diseño de cada producto.
LP5 habla de la Selección. LP32 recuerda sus comienzos en Boca. 1994 recupera su año de nacimiento y su regreso al club. Mi Victoria lleva el nombre de su hija y, al mismo tiempo, resume los triunfos de su carrera.
Incluso Paredes anticipó que uno de sus hijos ya le reclama tener su propia referencia en una futura etiqueta, una posibilidad que el futbolista no descarta.
Por ahora tampoco asegura que el proyecto vaya a desembocar en una finca o una bodega propia. Prefiere avanzar paso a paso junto a su hermana.
Lo que comenzó como un hobby familiar ya se convirtió en una colección de vinos mendocinos con identidad propia. Y mientras Paredes continúa escribiendo su historia con Boca y la Selección argentina, cada nuevo capítulo puede terminar teniendo también su propia botella.
Leandro Paredes construyó fuera de las canchas un proyecto que une dos de sus grandes pasiones: el vino y su propia historia. El mediocampista de Boca y campeón del mundo con la Selección argentina tiene Mi Victoria, una línea de vinos elaborada en Mendoza en la que cada etiqueta guarda una referencia personal: desde los números de camiseta que marcaron su carrera hasta su familia, el Mundial de Qatar y su regreso al club donde comenzó a jugar profesionalmente.
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